VOCENS: el nuevo espacio de opinión para actores del ecosistema

VOCENS: el nuevo espacio de opinión para actores del ecosistema

Con el propósito de abrir un espacio a reflexiones del ecosistema de la salud digital, inauguramos VOCENS: Voces y Opinión, una nueva sección de nuestro newsletter que busca reunir miradas expertas sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la transformación digital en salud.

Estrenamos este espacio con un artículo de opinión de Jorge Pérez, CPO y cofundador de Cero.ai y ex académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, quien reflexiona sobre el rol clave de la interoperabilidad para que la inteligencia artificial pueda generar impacto real en los sistemas de salud. Una lectura totalmente recomendada.

Interoperabilidad para una IA con sentido

La inversión y la atención pública en Inteligencia Artificial (IA) no tienen precedentes. Las demos son cada día más impresionantes, los modelos más capaces y las promesas más ambiciosas. Y el área de la Salud no es la excepción. Pero hay un problema que se repite. La mayoría de estos avances no logran ir más allá de la demo. ¿Por qué? Porque la IA en salud depende de al menos dos capas adicionales que siendo fundamentales están rezagadas en interés y en recursos: la Interoperabilidad y los datos de calidad.

Para comenzar con una metáfora simple, podríamos imaginar la ficha clínica (el HIS) como el sistema nervioso central de un hospital. Las aplicaciones de Inteligencia Artificial son como los sentidos: la vista, el oído, el tacto. Un sentido nos permite interactuar con el mundo, recibir estímulos desde él. Pero un sentido por sí solo no hace nada. El estímulo necesita viajar hasta el sistema nervioso central, donde se procesa, se combina con más información, y recién ahí podemos tomar una decisión y actuar. Sin ese recorrido completo, el estímulo se pierde, el sentido es inútil.

Lo mismo ocurre en salud. Un agente de IA que no interopera con la ficha clínica es un ojo que no puede ver, un oído que no puede escuchar, un sentido aislado, de poca utilidad. La Interoperabilidad es lo que permite llegar al sistema nervioso central y actuar: acceder a la ficha clínica del paciente o de un conjunto de pacientes, apoyar a un médico en la toma de decisiones, o mejorar la gestión administrativa. Sin interoperabilidad, da lo mismo cuán sofisticado sea el ojo. Sin interoperabilidad, la IA es un ojo de bello color y preciosas pestañas, pero esencialmente ciego.

Hoy la conversación pública y la inversión están concentradas casi exclusivamente en construir sentidos cada vez más sofisticados (IA), mientras que la conexión con el sistema nervioso (Interoperabilidad y datos) recibe considerablemente menos atención.

En lo que sigue propongo tres dimensiones concretas de calidad de datos y explico cómo la interoperabilidad nos permite avanzar y sacarle real provecho a la IA. Son aspectos que todo tomador de decisión en salud debería tener presentes, porque de ellos depende que la IA pase de ser una promesa a una herramienta con impacto real en los pacientes.

La base: datos de calidad en tres dimensiones

Para que la IA funcione más allá de una demo, necesita datos. Pero hablar de “datos de calidad” sin especificar qué significa es insuficiente. Los datos en salud tienen al menos tres dimensiones que deben cumplirse simultáneamente: correctitud, disponibilidad y oportunidad.

Correctitud significa que el dato debe representar fielmente la realidad, incluyendo la realidad local. Este punto es crítico y frecuentemente ignorado. Un modelo de IA entrenado con datos clínicos de Estados Unidos no puede usarse para decisiones clínicas en Chile. Como ejemplo evidente, el cáncer gástrico es la segunda causa de muerte por cáncer en Chile, mientras que en Norteamérica ni siquiera figura entre los 15 cánceres más frecuentes. Si usamos datos incorrectos, en este caso datos de Estados Unidos para una IA en Chile, obtendremos un modelo que no refleja esta diferencia epidemiológica. El modelo no solo será inútil sino potencialmente peligroso.

Disponibilidad significa que los datos deben efectivamente llegar a quienes los necesitan. Los datos pueden existir y tener calidad, pero si están encerrados no sirven. Se estima que más del 85% de los proyectos de ciencia de datos nunca llegan a producción, y en salud, donde las barreras de acceso a datos son aún mayores, la situación es al menos igual de severa. Estos proyectos fracasan no porque los datos no existan, sino porque los investigadores, médicos e incluso autoridades nunca logran acceder a ellos. Las decisiones clínicas se toman sin la información que podría mejorarlas, no porque la información sea incorrecta, sino por las dificultades para alcanzarla. Un dato correcto que no está disponible es un dato inútil.

Oportunidad significa que el dato debe estar disponible en el momento de la decisión. Un resultado de laboratorio que llega tres días después de la derivación no aporta valor clínico. Un dato correcto y disponible pero tardío es igualmente inútil. Y en este caso además es especialmente frustrante, porque teníamos todo para usar el dato y la falta de oportunidad lo hizo inservible.

La Interoperabilidad es la capa que habilita las tres dimensiones en conjunto. Es lo que permite chequear correctitud y acceder a datos locales y representativos para construir modelos pertinentes al contexto epidemiológico chileno. Es lo que hace que los datos correctos lleguen de manera segura a las manos correctas, sean estas de un investigador, un médico o un equipo administrativo. Y es lo que convierte un dato existente correcto y disponible en un dato útil, en el momento preciso.

De la teoría al impacto

Para aterrizar estas ideas, vale la pena mirar algunos números. En Chile, la no-presentación a citas de especialidad (NSP) genera una pérdida superior a USD$40 millones anuales para el Estado. Hay casi 3 millones de personas esperando una primera consulta de especialidad. Y la priorización de esos pacientes, es decir, decidir quién necesita atención más urgente dentro de una lista de espera, hoy se hace con nula o mínima sistematización.

Estos son problemas donde la IA puede generar impacto real: contactar al paciente de forma efectiva, reducir el ausentismo, priorizar con evidencia. Pero cada uno de estos desafíos requiere datos correctos, disponibles y oportunos. En el caso de la priorización, por ejemplo, se necesita integrar información clínica de múltiples fuentes bajo estándares (como HL7-FHIR) para que un modelo pueda evaluar la urgencia real de cada paciente. Y luego de priorizar se debe devolver esta información a la ficha clínica para que los siguientes pasos del proceso, en particular, la asignación y citación del paciente, ocurran de manera efectiva. Sin Interoperabilidad, ese tipo de proyectos simplemente no existen.

Otro caso concreto: durante 2025 el MINSAL publicó la primera Orientación Técnica de COMGES que menciona Inteligencia Artificial. Estas orientaciones apuntan precisamente a la contactabilidad de pacientes en un proceso continuo de vinculación, preparación, citación, confirmación y post-atención. Para dar seguimiento a un paciente, lo primero que se necesita es un dato de contacto válido, actualizado y disponible oportunamente en la ficha clínica. Si el dato no está, o está mal, o llegó tarde, no hay IA que pueda resolver el problema.

A este escenario se le agrega la necesidad de editar la traza del paciente en la ficha clínica para actualizar el número de contacto del paciente, su estado de espera, si tiene o no los exámenes necesarios antes de la atención, etc. Sin interoperabilidad de dos direcciones que permita accionar ante lo que la IA obtiene contactando al paciente, estamos destinados a depender de datos manualmente digitados con todos los problemas que esto trae consigo. Otra vez, un sentido que sirve poco por falta de conexión efectiva con el sistema nervioso.

En Cero venimos de la investigación fundamental en IA y somos expertos en el tema con publicaciones en modelos de lenguaje para el español y en los fundamentos de la arquitectura detrás de los modelos actuales. Aún con este nivel de involucramiento en IA, desde nuestros inicios en 2021 hemos empujado por Interoperabilidad primero, Interoperabilidad segundo, Interoperabilidad tercero, e IA cuarto. Esa convicción nos llevó a interoperar hoy con más del 60% de los hospitales públicos de alta complejidad en Chile y con más de 300 centros de salud en Latinoamérica. La experiencia lo confirma. Cuando la Interoperabilidad funciona, la IA puede efectivamente reducir el ausentismo, mejorar la contactabilidad y apoyar la priorización de pacientes en lista de espera.

Para que la IA tenga sentido

Además de preguntarnos qué puede hacer la Inteligencia Artificial por nuestros hospitales, clínicas y centros de salud en general, que es una pregunta valiosa y necesaria, una pregunta que también debemos hacernos es si nuestros datos tienen la correctitud, disponibilidad y oportunidad necesarias para que la IA pueda funcionar. En otras palabras, es preguntarnos si estamos preparados y dispuestos para interoperar de verdad.

La Interoperabilidad es la infraestructura que habilita todo lo demás. Es la conexión con el sistema nervioso central. Sin Interoperabilidad, sin datos de calidad, la IA en salud seguirá siendo un ojo de bello color y preciosas pestañas, pero esencialmente ciego.

Conoce la PH4H: la iniciativa que busca conectar la salud en América Latina y el Caribe

Conoce la PH4H: la iniciativa que busca conectar la salud en América Latina y el Caribe

La transformación digital en salud no reconoce fronteras. En ese contexto surge la Ruta Panamericana de Salud Digital (PH4H, por sus siglas en inglés), una iniciativa regional que busca construir una infraestructura interoperable que permita compartir información clínica de manera segura entre países de América Latina y el Caribe.

Impulsada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), y con el apoyo del Gobierno de Japón como primer donante oficial, la PH4H propone avanzar hacia una “autopista digital” que facilite la continuidad asistencial, fortalezca la preparación ante emergencias sanitarias y promueva el uso de estándares internacionales en salud digital. La iniciativa también cuenta con el respaldo técnico y la articulación regional de la Red de América Latina y el Caribe de Salud Digital (RACSEL), fortaleciendo la coordinación entre países.

¿Qué es la PH4H?

La Ruta Panamericana es una infraestructura digital colaborativa. Su propósito es permitir que la información de salud pueda acompañar a las personas, incluso cuando cruzan fronteras, a través de sistemas que hablen un mismo lenguaje técnico.

En la práctica, esto implica trabajar sobre:

  • Interoperabilidad de datos clínicos, utilizando estándares internacionales como HL7 FHIR y SNOMED CT.
  • Implementación del Resumen Internacional del Paciente (IPS).
  • Validación de certificados digitales de salud, como los de vacunación.
  • Desarrollo de capacidades técnicas en los países participantes.

La iniciativa apunta a que los sistemas de información en salud de la región puedan intercambiar datos de manera segura, eficiente y confiable, siempre resguardando la privacidad y la protección de la información.

Las Conectatones: interoperabilidad en acción

Uno de los mecanismos de avance de la PH4H son las Conectatones: encuentros técnicos regionales en los que equipos de distintos países —entre ellos Chile— realizan pruebas reales de interoperabilidad en un entorno colaborativo y práctico. En estas instancias, CENS ha participado entregando apoyo técnico y compartiendo su experiencia en la implementación de estándares y buenas prácticas en salud digital.

En la Conectatón PH4H realizada en San Salvador, El Salvador, participaron equipos de 18 países de América Latina y el Caribe, desarrollando más de 700 pruebas técnicas enfocadas en el intercambio del Resumen Internacional del Paciente y certificados digitales de vacunación. Estas instancias permiten validar estándares, detectar brechas y fortalecer capacidades técnicas de manera colaborativa.

La próxima Conectatón se realizará en Panamá, en junio de 2026, consolidando el trabajo regional y dando continuidad a los avances logrados en ediciones anteriores.

Una visión regional de futuro

La Ruta Panamericana de Salud Digital representa un paso concreto hacia una región donde la información en salud pueda circular de manera segura y estandarizada, fortaleciendo la atención sanitaria y la colaboración entre países.

“La interoperabilidad regional ya no es una aspiración, es una necesidad sanitaria. Iniciativas como la PH4H permiten que los países pasen del discurso a la implementación concreta, validando estándares y probando intercambio real de información. Desde CENS, hemos acompañado este proceso aportando experiencia técnica, convencidos de que la salud digital se construye colaborativamente”, afirma Carlos Núñez, subdirector de Proyectos de CENS.

Fuente: OPS y BID

Interoperabilidad desde el liderazgo femenino: conectar datos para cuidar mejor

Interoperabilidad desde el liderazgo femenino: conectar datos para cuidar mejor

La interoperabilidad dejó hace tiempo de ser un concepto exclusivamente tecnológico. Hoy es una condición habilitante para avanzar hacia sistemas de salud más coordinados, eficientes y centrados en las personas. Y quienes trabajan día a día en su implementación lo saben bien.

Por eso desde distintos espacios del ecosistema —los servicios de salud, la gestión institucional y la industria— mujeres líderes en interoperabilidad comparten una mirada común: conectar información es, en esencia, conectar cuidado en salud.

Información que mejora la gestión

Desde el Servicio de Salud Maule, Paulina Vera, Jefa del Departamento de Tecnologías e Información para la Gestión, destaca su impacto directo en la eficiencia.

La interoperabilidad es fundamental para mi trabajo, ya que facilita el acceso a la información relevante de los usuarios, disminuyendo los errores y los costos relacionados a las atenciones en salud”, señala.

Además, “permite optimizar la gestión clínica (…) y la toma de decisiones basada en información”. Para ella, es parte de un conjunto de acciones institucionales que aseguran un flujo adecuado de datos, “evitando redundancias que generan ruido en el momento de definir procesos clínicos”.

Su convicción también tiene una dimensión social: “Para mí, trabajar en interoperabilidad es ayudar a construir una salud más equitativa”, garantizando acceso oportuno en todos los niveles de atención.

De los datos a los resultados

María José Gamboa, Líder Clínica en Salud Digital en Minsait, lo resume desde la práctica clínica: “La interoperabilidad es la base de una atención segura, continua y eficiente”.

“No es solo tecnología: requiere gestión del cambio y comunicar al ciudadano el valor de que su información de salud viaje con su proceso de atención”, explica. “Un conjunto mínimo de datos, como el Resumen Internacional del Paciente, puede marcar la diferencia en situaciones críticas”, agrega.

El impacto es concreto: “Reduce duplicidad de exámenes, listas de espera y hospitalizaciones evitables”. En definitiva, concluye: “para mí es transformar datos en decisiones oportunas, y decisiones oportunas en mejores resultados en salud”.

Superar la fragmentación

Para Catherine Chávez, profesional asesor en Estudios y Proyectos del Servicio de Salud Araucanía Norte, la interoperabilidad es clave para fortalecer las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS). 

Desde mi experiencia, la interoperabilidad en salud es fundamental para trabajar en el marco de las RISS (…). Se impulsa para superar y vencer la fragmentación en los sistemas de salud”, afirma.

En la práctica, explica, “permite reducir la fragmentación del cuidado asistencial, mejorar la eficiencia del sistema, optimizar recursos, tiempos y procesos”. Pero advierte que no se trata solo de tecnología: “No es solo integrar sistemas de información; es ser un puente entre los procesos, datos y tecnología”. En ese proceso, agrega que: “transforma datos en información oportuna, accesible y confiable para la toma de decisiones clínicas y estratégicas”.

Conectar sistemas para conectar cuidados

Las experiencias de Catherine Chávez, Paulina Vera y María José Gamboa convergen en un punto esencial: la interoperabilidad no es un proyecto tecnológico aislado, sino una estrategia estructural que impacta en la calidad, la equidad y la continuidad de la atención en salud.

Sus miradas muestran que interoperar implica mucho más que integrar sistemas: supone liderazgo, coordinación institucional, gestión del cambio y una comprensión profunda de los procesos asistenciales para transformar datos dispersos en información oportuna que permita tomar mejores decisiones.

Conectar sistemas, finalmente, es conectar cuidados. Y en ese desafío, la interoperabilidad se vuelve una herramienta clave para avanzar hacia un sistema de salud más integrado, eficiente y centrado en las personas.

¿Conoces “IO en Fácil”? Descubre cómo CENS acerca la interoperabilidad a las personas

¿Conoces “IO en Fácil”? Descubre cómo CENS acerca la interoperabilidad a las personas

Ya sabemos que la interoperabilidad es un concepto fundamental para avanzar hacia una atención en salud más integrada, segura y centrada en las personas. Sin embargo, muchas veces puede ser técnico o difícil de entender. Para acercar este término a la ciudadanía y a los actores del ecosistema de salud, el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) creó la sección “IO en Fácil”, donde se explican puntos de la interoperabilidad de manera clara y accesible.

Mediante contenidos visuales y escritos, “IO en Fácil” busca explicar aspectos claves y mostrar por qué la interoperabilidad es tan relevante para optimizar procesos y  fortalecer la salud digital. 

Hasta ahora, la sección cuenta con distintas ediciones que abordan este concepto desde sus distintas perspectivas. A continuación, te invitamos a conocerlas:

Interoperabilidad: el pilar clave para la transformación de la salud en Chile

La primera edición introduce elementos básicos de la interoperabilidad en el contexto de la salud digital, explicando de forma simple de qué se trata, por qué es importante para el funcionamiento del sistema y cómo permite que los distintos sistemas de información compartan datos clínicos de manera segura y oportuna. Conoce esta edición AQUÍ.

Tipos de interoperabilidad más importantes

Posteriormente, se presentan los principales tipos de interoperabilidad, que luego serán abordados en mayor profundidad: la interoperabilidad semántica y la sintáctica. Además, se explica cómo los sistemas deben ser capaces no solo de intercambiar información, sino también de mantener una estructura común y un significado compartido de los datos, evitando errores y confusiones. Conoce esta edición AQUÍ.

¿Qué es la Interoperabilidad Semántica?

Esta edición profundiza en la interoperabilidad semántica y cuál es su importancia para que la información clínica y los términos utilizados por los distintos actores del sistema sean interpretados de la misma manera. También, se explica cómo su correcta implementación contribuye a reducir errores, optimizar procesos y apoyar una toma de decisiones más segura en salud. Conoce esta edición AQUÍ.

¿Qué es la Interoperabilidad Sintáctica?

Aquí se explica este nivel de interoperabilidad, enfocado en la estructura de la información y su relevancia para el intercambio de datos en salud. La edición detalla cómo el uso de formatos y estándares comunes permite que los sistemas de información transmitan datos de forma ordenada y consistente, facilitando la integración entre plataformas y mejorando el acceso oportuno a la información clínica. Conoce esta edición AQUÍ.

Conoce qué es FHIR

En esta entrega se introduce este estándar internacional, que organiza los datos de salud en “bloques de información” fáciles de interpretar y permite que distintos sistemas puedan leerlos, utilizarlos y compartirlos de manera eficiente. De este modo, los equipos de salud acceden a información de forma más dinámica y las personas reciben una atención más oportuna y conectada. Además, se explica qué es el Bus de Interoperabilidad y su rol en la coordinación del intercambio de datos. Conoce esta edición AQUÍ.

¿Qué pasa cuando la interoperabilidad falla?

Esta edición se centra en las consecuencias de la falta de interoperabilidad, como la duplicación de exámenes, los retrasos en diagnósticos y tratamientos, la información incompleta, el aumento de costos y los riesgos para los equipos de salud. Todo ello impacta directamente en la continuidad del cuidado, la toma de decisiones clínicas y la atención que reciben las personas. Finalmente, se aborda el rol de CENS en la solución de estos desafíos, promoviendo el uso de estándares y contribuyendo a una mayor integración de los sistemas de salud. Conoce esta edición AQUÍ.

Con “IO en Fácil”, CENS reafirma el compromiso de acercar la interoperabilidad a todas y todos, contribuyendo a un sistema de salud más eficiente, integrado y con las personas en el centro.

Formación en interoperabilidad: clave para avanzar hacia una mejor salud

Formación en interoperabilidad: clave para avanzar hacia una mejor salud

Como ya lo hemos visto, la interoperabilidad de los sistemas de información en salud es uno de los pilares para mejorar la calidad de la atención, la seguridad del paciente y la continuidad del cuidado. Contar con información clínica disponible de manera oportuna, segura y estandarizada permite apoyar mejores decisiones, reducir errores y optimizar recursos, impactando directamente en la calidad de vida de las personas.

En este contexto, la formación de capital humano aparece como un factor estratégico para avanzar desde el diseño normativo y tecnológico hacia una implementación efectiva de soluciones interoperables en el sistema de salud.

“La interoperabilidad es más que un desafío tecnológico, es una condición habilitante para un sistema de salud que funcione de manera integrada. Para avanzar en esa dirección, necesitamos personas que cuenten con competencias técnicas, pero también con una comprensión clara de por qué la interoperabilidad es crítica: porque cada dato que no es comunicado de manera oportuna puede afectar decisiones clínicas y, en última instancia, la seguridad del paciente”, señaló Félix Liberona, subdirector ejecutivo de CENS.

Oferta formativa

Con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de estas capacidades, CENS ha desarrollado una oferta formativa enfocada en interoperabilidad, alineada con las necesidades actuales del sistema sanitario y los desafíos de la transformación digital en salud.

“Desde CENS entendemos que el avance de la salud digital depende en gran medida del desarrollo de capital humano. La formación en interoperabilidad permite que los equipos no sólo comprendan los estándares, sino que también puedan aplicarlos en contextos reales, generando impacto en la atención y en la experiencia de las personas”, destacó Viviana Torres, líder de Capital Humano de CENS.

Esta oferta considera un programa que ya tiene sus matrículas abiertas. Se trata del Curso Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad, orientado a entregar una visión integral sobre los principales componentes de los sistemas de información en contexto sanitario, sus arquitecturas y los fundamentos que permiten el intercambio de datos entre plataformas. El programa está dirigido a profesionales que buscan comprender cómo se articulan los distintos sistemas que soportan la atención en salud.

Asimismo, se impartirá el Curso HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos, enfocado en uno de los estándares de interoperabilidad más utilizados a nivel internacional y cuyas matrículas se abrirán en los próximos días. A través de una metodología teórico-práctica, el curso entrega herramientas para comprender la estructura, funcionamiento y aplicación de HL7 FHIR® en proyectos de intercambio de información en salud.

Ambas iniciativas refuerzan la misión de CENS, que surge desde las propias necesidades del Estado y del ecosistema de salud digital por fortalecer capacidades. En ese contexto, la formación de personas es un eje central del trabajo del Centro y de sus universidades socias, contribuyendo al desarrollo de competencias que permiten avanzar hacia sistemas de salud más integrados, eficientes y orientados a mejorar la calidad de vida de la población.

Interoperabilidad: cinco razones que explican por qué fue el concepto del año en salud digital

Interoperabilidad: cinco razones que explican por qué fue el concepto del año en salud digital

Hace unas semanas, desde CENS impulsamos una encuesta abierta al ecosistema para identificar cuál fue la idea que mejor representó lo vivido en 2025 en materia de salud digital. La interoperabilidad fue la opción más votada. Y su elección no responde a una moda, sino a un proceso que se venía consolidando.

Durante el último año, la conversación dejó de centrarse exclusivamente en la digitalización de procesos aislados y comenzó a enfocarse en algo más estructural: cómo lograr que los sistemas dialoguen entre sí y que la información circule de manera segura, oportuna y estandarizada.

A continuación, cinco razones que explican por qué la interoperabilidad terminó siendo el concepto que marcó el año que pasó.

1. Porque conecta sistemas, datos y personas en todo el sistema de salud

El sistema sanitario chileno está compuesto por múltiples plataformas, establecimientos y niveles de atención. Sin interoperabilidad, cada uno funciona como una isla.

La interoperabilidad permite integrar esos sistemas bajo estándares comunes, facilitando el intercambio de información entre instituciones públicas y privadas, atención primaria, hospitales y otros dispositivos de salud. Pero no solo conecta tecnología: conecta equipos, gestiones y decisiones en torno a las personas.

“Que la interoperabilidad haya sido elegida como el concepto del año demuestra que el ecosistema entendió que la transformación digital no puede desarrollarse de manera fragmentada. Necesitamos sistemas conectados que pongan la información al servicio de decisiones oportunas y coordinadas”, señala Félix Liberona, Subdirector Ejecutivo de CENS.

2. Porque habilita continuidad de atención y decisiones clínicas más seguras

Cuando la información clínica acompaña a una persona a lo largo de su trayectoria en el sistema, se fortalece la continuidad del cuidado.

La interoperabilidad permite acceder a antecedentes relevantes en el momento adecuado, reduciendo riesgos asociados a datos incompletos y apoyando decisiones clínicas más seguras y fundamentadas. En un contexto de alta demanda asistencial, esto no es accesorio: es una condición básica para mejorar la calidad de la atención.

3. Porque reduce barreras, tiempos y duplicidades para equipos y pacientes

Uno de los efectos más visibles de la fragmentación es la repetición innecesaria de exámenes, registros y trámites. Esto impacta tanto en la experiencia de las personas como en la carga de trabajo de los equipos de salud.

Al facilitar el intercambio de datos, la interoperabilidad contribuye a disminuir duplicidades, optimizar tiempos y hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles. En términos concretos, significa menos fricción en los procesos y mayor fluidez en la atención.

4. Porque cuenta con un impulso normativo que ha acelerado su avance

Durante 2025 se consolidaron avances regulatorios que han dado mayor claridad y respaldo al desarrollo de la interoperabilidad en el país. Contar con marcos normativos y lineamientos técnicos no solo ordena el ecosistema, sino que entrega certezas para la implementación y escalabilidad de soluciones.

“La interoperabilidad implica tecnología, pero también estándares, acuerdos y confianza. Los avances regulatorios han sido fundamentales para alinear al ecosistema y avanzar de manera más coordinada”, explica Sonia Espinoza, Líder de Interoperabilidad de CENS.

Este marco ha permitido que el concepto deje de ser una aspiración y se traduzca en iniciativas concretas.

5. Porque pone los datos al servicio de una atención centrada en las personas

Finalmente, la razón más profunda es su impacto en las personas. Cuando los datos pueden compartirse de manera segura y estandarizada, se facilita una atención más integral, continua y centrada en cada paciente.

La interoperabilidad no es un fin en sí mismo. Es un habilitante para mejorar la calidad de la atención, fortalecer la experiencia de quienes interactúan con el sistema y apoyar mejores decisiones en todos los niveles.

Que haya sido reconocida como el concepto del año —a través de una encuesta abierta y participativa— refleja que esta visión ya no pertenece sólo a especialistas, sino que es compartida por un ecosistema cada vez más consolidado.

El desafío ahora es seguir avanzando en su implementación efectiva, medir su impacto y asegurar que su desarrollo beneficie progresivamente a más personas en los distintos niveles de atención. Por todo esto, desde CENS presentamos un especial sobre interoperabilidad, que invitamos a revisar en el newsletter.