Interoperabilidad desde el liderazgo femenino: conectar datos para cuidar mejor
Mar 10, 2026
Desde los territorios, la gestión pública y la industria tecnológica, tres profesionales reflexionan sobre el rol estratégico de la interoperabilidad en salud. Más que integrar sistemas, coinciden en que se trata de articular procesos, reducir brechas y transformar datos en decisiones que mejoran la experiencia y los resultados en salud.

La interoperabilidad dejó hace tiempo de ser un concepto exclusivamente tecnológico. Hoy es una condición habilitante para avanzar hacia sistemas de salud más coordinados, eficientes y centrados en las personas. Y quienes trabajan día a día en su implementación lo saben bien.

Por eso desde distintos espacios del ecosistema —los servicios de salud, la gestión institucional y la industria— mujeres líderes en interoperabilidad comparten una mirada común: conectar información es, en esencia, conectar cuidado en salud.

Información que mejora la gestión

Desde el Servicio de Salud Maule, Paulina Vera, Jefa del Departamento de Tecnologías e Información para la Gestión, destaca su impacto directo en la eficiencia.

La interoperabilidad es fundamental para mi trabajo, ya que facilita el acceso a la información relevante de los usuarios, disminuyendo los errores y los costos relacionados a las atenciones en salud”, señala.

Además, “permite optimizar la gestión clínica (…) y la toma de decisiones basada en información”. Para ella, es parte de un conjunto de acciones institucionales que aseguran un flujo adecuado de datos, “evitando redundancias que generan ruido en el momento de definir procesos clínicos”.

Su convicción también tiene una dimensión social: “Para mí, trabajar en interoperabilidad es ayudar a construir una salud más equitativa”, garantizando acceso oportuno en todos los niveles de atención.

De los datos a los resultados

María José Gamboa, Líder Clínica en Salud Digital en Minsait, lo resume desde la práctica clínica: “La interoperabilidad es la base de una atención segura, continua y eficiente”.

“No es solo tecnología: requiere gestión del cambio y comunicar al ciudadano el valor de que su información de salud viaje con su proceso de atención”, explica. “Un conjunto mínimo de datos, como el Resumen Internacional del Paciente, puede marcar la diferencia en situaciones críticas”, agrega.

El impacto es concreto: “Reduce duplicidad de exámenes, listas de espera y hospitalizaciones evitables”. En definitiva, concluye: “para mí es transformar datos en decisiones oportunas, y decisiones oportunas en mejores resultados en salud”.

Superar la fragmentación

Para Catherine Chávez, profesional asesor en Estudios y Proyectos del Servicio de Salud Araucanía Norte, la interoperabilidad es clave para fortalecer las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS). 

Desde mi experiencia, la interoperabilidad en salud es fundamental para trabajar en el marco de las RISS (…). Se impulsa para superar y vencer la fragmentación en los sistemas de salud”, afirma.

En la práctica, explica, “permite reducir la fragmentación del cuidado asistencial, mejorar la eficiencia del sistema, optimizar recursos, tiempos y procesos”. Pero advierte que no se trata solo de tecnología: “No es solo integrar sistemas de información; es ser un puente entre los procesos, datos y tecnología”. En ese proceso, agrega que: “transforma datos en información oportuna, accesible y confiable para la toma de decisiones clínicas y estratégicas”.

Conectar sistemas para conectar cuidados

Las experiencias de Catherine Chávez, Paulina Vera y María José Gamboa convergen en un punto esencial: la interoperabilidad no es un proyecto tecnológico aislado, sino una estrategia estructural que impacta en la calidad, la equidad y la continuidad de la atención en salud.

Sus miradas muestran que interoperar implica mucho más que integrar sistemas: supone liderazgo, coordinación institucional, gestión del cambio y una comprensión profunda de los procesos asistenciales para transformar datos dispersos en información oportuna que permita tomar mejores decisiones.

Conectar sistemas, finalmente, es conectar cuidados. Y en ese desafío, la interoperabilidad se vuelve una herramienta clave para avanzar hacia un sistema de salud más integrado, eficiente y centrado en las personas.