HDCO Health obtiene el Sello de Calidad de Software en Salud del CENS y marca un hito en República Dominicana

HDCO Health obtiene el Sello de Calidad de Software en Salud del CENS y marca un hito en República Dominicana

El sello valida la calidad técnica de las soluciones tecnológicas desarrolladas por HDCO Health, así como sus procesos, estándares y compromiso con la excelencia en el sector salud. Esta certificación respalda un software cumple con las mejores prácticas y estándares internacionales aplicables a los sistemas de información en salud, fortaleciendo la confianza de establecimientos de salud, tales como: hospitales, clínicas y aliados tecnológicos en la región.

El proceso de evaluación del CENS se fundamenta en la norma ISO 25010, un marco internacional para la medición de la calidad de software, donde se analizan componentes clave como la adecuación funcional, eficiencia del desempeño, compatibilidad y usabilidad, así como aspectos críticos de fiabilidad, seguridad y portabilidad, entre otros puntos dentro de la norma.

Este sello surge como respuesta a uno de los principales desafíos de la industria: cerrar las brechas en la calidad del software en salud y permitir que startups, pymes y empresas consolidadas puedan demostrar, de forma objetiva y estandarizada, la madurez y confiabilidad de sus productos frente a las instituciones sanitarias.

Al valorar este logro, Rodrigo Cargua, gerente de la división de salud de HDCO Health, destacó el esfuerzo del equipo y el acompañamiento institucional recibido. “Este reconocimiento es el resultado del trabajo constante de un equipo comprometido con elevar los estándares del software en salud en la República Dominicana. Agradecemos la confianza de nuestros clientes y el acompañamiento del CENS en un proceso riguroso que nos impulsa a seguir mejorando”, expresó.

Interoperabilidad: el concepto que marcó la salud digital en 2025

Interoperabilidad: el concepto que marcó la salud digital en 2025

La interoperabilidad fue elegida por la comunidad como el concepto que marcó el 2025 en salud digital, en una convocatoria abierta impulsada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), que invitó a personas del ecosistema a identificar la idea que mejor representó el año.

La elección no es casual. Durante 2025, la interoperabilidad dejó de ser solo una aspiración técnica para consolidarse como un habilitante clave de la transformación digital en salud, con impactos directos en la continuidad de la atención, la eficiencia del sistema y la experiencia de las personas.

“Que la interoperabilidad haya sido reconocida como el concepto del año refleja una madurez del ecosistema. Hoy existe una comprensión compartida de que sin intercambio efectivo de datos e información no hay salud digital posible”, señala Félix Liberona, Subdirector Ejecutivo de CENS.

¿Por qué interoperabilidad?

La interoperabilidad permite que distintos sistemas de información en salud se comuniquen de forma segura, oportuna y estandarizada, poniendo los datos al servicio de las personas, los equipos clínicos y la gestión sanitaria. En un contexto de creciente transformación digital, este concepto se volvió central para enfrentar desafíos estructurales como la fragmentación de la información clínica, los tiempos de espera y la continuidad del cuidado.

Durante 2025, el concepto ganó aún más relevancia a partir del avance de marcos normativos, proyectos de alcance nacional y colaboraciones público-privadas que pusieron la interoperabilidad en el centro del debate y la acción.

“La interoperabilidad no es sólo tecnología: implica articular personas, acordar estándares y construir confianza. Los avances que hemos logrado en estas dimensiones explican por qué hoy ocupa un lugar central en la agenda del país”, agrega Sonia Espinoza, Líder de Interoperabilidad de CENS.

Un concepto que proyecta futuro

Que la interoperabilidad haya sido el concepto del 2025 no marca un punto de cierre, sino el inicio de una nueva etapa. Su consolidación anticipa un proceso de profundización, donde el foco estará puesto en la implementación efectiva, la escalabilidad de soluciones y su impacto real en la atención de salud.

“Estamos entrando en una fase donde la interoperabilidad deja de ser una promesa y pasa a ser una condición básica del sistema de salud. El desafío ahora es que avance de manera progresiva y que funcione mejor, para todas las personas y en los distintos  niveles de atención”, concluye el Subdirector Ejecutivo de CENS, destacando que desde el Centro continuarán trabajando activamente en el fortalecimiento de la interoperabilidad como eje clave de la transformación digital en salud.

En esa línea, durante marzo CENS presentará un especial sobre interoperabilidad, que abordará avances, desafíos y proyecciones, junto con la mirada de actores clave del ecosistema, reafirmando el compromiso con una salud digital integrada, segura y centrada en las personas.

“Juégatela por la Innovación”: soluciones ya están transformando la gestión y atención en salud

“Juégatela por la Innovación”: soluciones ya están transformando la gestión y atención en salud

Con avances que ya se traducen en cambios operativos y mejoras medibles, el programa “Juégatela por la Innovación e Impulsa el Cambio en Salud” —desarrollado por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) junto a Pro Salud Chile, con el apoyo de Corfo y el Ministerio de Salud— comienza a consolidar su impacto en el sistema público de salud.

Las 15 iniciativas que forman parte del programa han avanzado decididamente desde el diseño hacia la implementación, enfrentando desafíos como la fragmentación de la información, los tiempos de gestión y la necesidad de una atención más oportuna y centrada en las personas.

Uno de los proyectos que ya muestra resultados concretos es “Implementación de sistema de monitoreo integrado de control de gestión”, desarrollado por Nearway y el Servicio de Salud Metropolitano Occidente (SMOCC). La iniciativa surge frente a un desafío crítico: la fragmentación del monitoreo de más de 140 indicadores, gestionados a través de múltiples herramientas y procesos manuales, lo que generaba duplicidad de tareas, pérdida de tiempo y dificultades para la toma de decisiones.

En este contexto, procesos como la extracción y consolidación de datos podían tomar hasta ocho días al mes para un equipo de trabajo, reflejando el alto costo operativo de la falta de integración. Frente a esto, la solución (ver imagen de referencia) centraliza la información en una sola plataforma, automatiza procesos y habilita el acceso a datos en tiempo real, mejorando la eficiencia y la colaboración en toda la organización.

Esto nos permite contar con datos confiables, oportunos y estandarizados para la toma de decisiones”, destaca Maureen Wachtendorff, Encargada de Innovación del Servicio de Salud Metropolitano Occidente. A esto se suma un impacto directo en eficiencia: “No solo mejora la gestión interna, sino que libera horas de trabajo y permite tomar decisiones mucho más oportunas”, con una proyección de reducción de hasta un 80% en el tiempo de consolidación de información.

Respecto a la experiencia, Clemente Canales, CEO y cofundador Nearway, señaló que “esta ha sido una oportunidad única de poner nuestra tecnología al servicio de la salud pública: junto al equipo de SMOCC, y en muy poco tiempo, hemos co-creado un sistema que facilita y potencia el trabajo que realiza el área de control de gestión, con resultados exitosos. Hemos disfrutado el proceso y sin duda que el entusiasmo y dedicación de todas las personas del Servicio de Salud ha sido clave en la obtención de los resultados. Estamos muy agradecidos de que iniciativas como esta acerquen la innovación privada a los desafíos del Estado”.

Actualmente, la solución ya está desplegada en fase piloto y se encuentra en etapa de actualización y consolidación final, preparando la evaluación que definirá su escalamiento institucional hacia toda la red. 

Conectando sistemas y personas

A estos resultados se suma el proyecto “Más conectados, más saludables”, desarrollado por Rayen Salud y el CRS Hospital Provincia Cordillera de Puente Alto, que busca mejorar la comunicación con los usuarios mediante la integración de datos clínicos y administrativos en un canal digital ágil, seguro y accesible. A través de la evolución de la aplicación “Mi CRS” (ver imagen de referencia), la iniciativa unifica información proveniente de distintos sistemas —como agenda médica, interconsultas o cirugías— y la pone a disposición de las personas en tiempo real, reduciendo traslados innecesarios y facilitando su acceso a los servicios de salud.

La implementación de esta solución ha permitido avanzar hacia un ecosistema digital más conectado, mejorando tanto la gestión clínica como la experiencia de atención. “La interoperabilidad en salud no es solo un desafío técnico, sino una oportunidad concreta de articulación entre actores públicos y privados, con impacto directo en la experiencia de atención de las personas”, señala Erwin Scholtz, ortodoncista y Asesor en Salud Digital del CRS.

El proyecto alcanzó su puesta en producción a fines de marzo, incluyendo la capacitación de equipos, la entrega de documentación técnica y el cierre de actividades comprometidas. Actualmente, se encuentra en fase de acompañamiento y consolidación, con ajustes y mejoras previstas para el relanzamiento de la aplicación durante este mes.

Se ha generado un espacio de trabajo colaborativo poco frecuente, donde distintas instituciones convergen con un propósito común, acelerando el desarrollo, validación e implementación de soluciones reales”, agrega Scholtz, destacando el rol del programa como articulador.

En esto coincide la Dra. Gabriela Ramos, Consultora de Negocios Senior en Rayen Salud, quien señala que “esta participación demuestra que la colaboración público-privada no solo es posible, sino también fundamental para avanzar en la transformación digital del sector. Como Rayen Salud, nos sentimos orgullosos de aportar con soluciones concretas que, sin duda, tendrán un alto impacto tanto en los pacientes como en el equipo del CRS”.

En este contexto, desde el CENS destacan el avance sostenido de las iniciativas y su impacto en el sistema. “Estamos viendo cómo proyectos que nacieron como ideas hoy ya están generando cambios concretos en la forma en que se gestiona la información y se entrega la atención en salud. Esto demuestra que, cuando existe trabajo en conjunto y un propósito común, es posible acelerar la innovación con impacto real”, señala Alejandra García, Directora Ejecutiva (i) de CENS.

Jean-Jacques Duhart, Vicepresidente Ejecutivo de Pro Salud Chile, también señaló que: “En momentos en que el sistema de salud del país, especialmente el sector público, enfrenta enormes exigencias en calidad, continuidad y oportunidad de la atención, productividad y sustentabilidad fiscal, esta segunda versión del programa Juégatela por la Innovación e Impulsa el Cambio en Salud trae muy buenas noticias desde la ‘solucionática’ en terreno. Reafirma el impacto que puede generar la innovación abierta para abordar brechas estructurales, a través de alianzas virtuosas entre prestadores —hospitales, servicios de salud y CESFAM— que levantan desafíos concretos, y empresas y startups que co-desarrollan soluciones eficaces en plazos acotados, impulsando además una cultura pro-innovación en estas organizaciones”.

En esa misma línea, desde Corfo destacan el rol del programa en la articulación del ecosistema de innovación en salud. “El ‘Juégatela’ ha permitido romper la lógica de trabajo por estancos y generar espacios de colaboración entre equipos clínicos y soluciones tecnológicas, conectando la innovación con problemas reales del sistema”, señala Claudia Saavedra, Sectorialista de Salud de Corfo.

Asimismo, agrega que “ha permitido vincular necesidades concretas con soluciones, pilotear en entornos reales y reducir la brecha entre la innovación y su aplicación. Espacios como este son clave para acelerar la adopción de tecnologías y avanzar hacia un sistema de salud más eficiente, sostenible y equitativo”.

Avanzar hacia soluciones concretas

Más allá de los resultados individuales, ambas experiencias reflejan la posibilidad de avanzar desde pilotos hacia soluciones concretas que impactan el quehacer diario en el sistema de salud. En ese sentido, el programa ha cumplido un rol clave como articulador, habilitando un entorno donde la innovación no solo se diseña, sino que se prueba, se ajusta y se implementa con foco en resultados y evidencia.

“Este tipo de iniciativas no solo fortalecen capacidades tecnológicas, sino que también consolidan confianzas y modelos de colaboración que son fundamentales para impulsar los cambios que el sistema de salud necesita”, concluye Scholtz.

“IO en Fácil”: ¿Cómo la interoperabilidad mejora la atención en salud?

“IO en Fácil”: ¿Cómo la interoperabilidad mejora la atención en salud?

Olvidar un examen, tener que repetirlo, volver a contar la misma historia en cada consulta o enfrentar demoras porque la información no está disponible son situaciones más comunes de lo que parecen. Son experiencias que generan frustración, retrasan la atención y, muchas veces, afectan la calidad de los cuidados.

Detrás de estas situaciones hay un desafío clave: la información en salud no siempre acompaña a las personas a lo largo de su recorrido. Cuando los sistemas no están conectados, la atención se fragmenta y los equipos de salud deben tomar decisiones sin contar con todos los antecedentes necesarios.

La interoperabilidad busca justamente cambiar esto. Permite que la información clínica esté disponible cuando y donde se necesita, facilitando una atención más continua, oportuna y segura, y reduciendo la carga para las personas.

“La interoperabilidad permite que los equipos de salud cuenten con una visión más completa de la historia clínica de las personas, lo que mejora la toma de decisiones, reduce riesgos y contribuye a una atención más eficiente y centrada en las personas”, señala Sonia Espinoza, líder del área de Interoperabilidad de CENS.

Desde CENS, a través de sus áreas de Interoperabilidad y Capital Humano, se trabaja de manera continua para apoyar este camino, fortaleciendo capacidades, promoviendo buenas prácticas y contribuyendo a que los sistemas de salud conversen mejor, siempre con el foco puesto en mejorar la atención y la experiencia de las personas.

A través de las siguientes gráficas, te invitamos a reconocer estas situaciones y a entender, de manera simple, cómo la interoperabilidad puede hacer una diferencia concreta en la experiencia de atención: menos trámites, menos repeticiones y más foco en el cuidado de las personas.

VOCENS: “La trampa de la transformación sin territorio…”

VOCENS: “La trampa de la transformación sin territorio…”

En un contexto donde la transformación digital avanza con fuerza, resulta clave reflexionar sobre cómo este proceso ha cambiado la forma en que aprendemos,  trabajamos y nos vinculamos. Hoy, las plataformas en línea, la inteligencia artificial y los ecosistemas interconectados han ampliado las posibilidades de acceso al  conocimiento y a la salud, llevándolo más allá de la presencialidad y los límites físicos. 

Estos avances tecnológicos nos invitan a replantearnos cómo construimos valor  desde un activo estratégico indispensable, aquel que permite que la tecnología  transforme realmente la forma en que cuidamos, gestionamos y diseñamos  soluciones significativas que respondan a las necesidades de las personas. 

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido que las tecnologías de la  información y comunicación son determinantes para el futuro de la salud global y  constituyen un componente indispensable para la transformación digital del sector  y el aumento de la cobertura sanitaria universal. La salud digital se convierte, entonces, en el espacio donde se manifiesta la integración —o la falta de integración— entre ambos componentes, pues es allí donde la tecnología se traduce en acceso, continuidad del cuidado y mejora de la experiencia sanitaria. 

Sin embargo, la salud digital solo cumple este rol cuando es accesible, comprensible  y significativa para quienes la utilizan. Una herramienta difícil de usar o que exige más esfuerzo que beneficio no solo no contribuye, sino que genera desgaste y resistencia. Por eso, no basta solo con disponibilidad de plataformas: es  indispensable que funcione donde el territorio impone barreras y donde la  tecnología puede, por fin, derribarlas

Desde esta perspectiva, la transformación digital no es un fin en sí mismo, sino un  motor estratégico para ampliar el acceso, fortalecer la equidad y mejorar la  capacidad de respuesta del sistema de salud. Pero para que ese potencial se traduzca en valor y no en brecha, estos avances deben ir acompañados de una mirada orientada a minimizar la brecha digital, aún presente en desafíos como la  conectividad rural, la disponibilidad de dispositivos, las diferencias generacionales  en el uso de tecnologías y el diseño de plataformas que no siempre dialogan con la  realidad de los equipos de salud y de las personas. 

En Chile, esta conversación es aún más relevante considerando que el 85% de la población son usuarios del sistema público de salud, el cual aún presenta brechas  territoriales, de conectividad, de adopción de tecnologías y determinantes sociales que afectan directamente el acceso oportuno. En este marco, el derecho a la salud, entendido como un Derecho Humano fundamental, no se limita solo a garantizar servicios, sino asegurar las condiciones que permitan empoderar a las personas para que ellas puedan participar plenamente en un sistema que se transforma  digitalmente.  

La dimensión territorial vuelve aún más evidente esta necesidad. Cerca del 12% de  la población chilena vive en zonas rurales, pero la ruralidad no debe entenderse solo como un porcentaje, sino como la realidad cotidiana de personas que pueden tardar horas, e incluso días, en desplazarse para llegar a un centro asistencial, comunidades que dependen de postas aisladas, caminos que se interrumpen y condiciones climáticas que retrasan o impiden una atención. Esta realidad se profundiza en los territorios más rezagados, donde la limitada disponibilidad de servicios públicos y de profesionales de la salud generan inequidades persistentes. En estos lugares, la  salud digital se convierte en una puerta de entrada —a veces la única— para acceder  a cuidados oportunos, permitiendo llegar donde antes no llegábamos y contribuyendo a reducir brechas históricas que han afectado especialmente a quienes viven más aislados y con menos recursos. 

El futuro de la transformación digital requiere mucho más que tecnología, exige  propósito, estrategia y liderazgos capaces de articular a los colectivos relevantes, gestionar resistencias y construir capacidades que orienten la visión y aseguren una habilitación sostenible y escalable del sistema. De igual modo, toda transformación será efectiva solo si avanza en alfabetización digital en salud, porque es esta la que garantiza que las personas puedan comprender, utilizar y beneficiarse realmente de las herramientas digitales disponibles. La alfabetización digital permite que las personas ejerzan autonomía, tomen decisiones informadas y participen activamente en un entorno sanitario que se digitaliza. Esto implica crear espacios y condiciones reales de participación, reconociendo la diversidad cultural, territorial y social del país, de modo que la transformación y la alfabetización digital avancen de manera integrada y articulada.  

La tecnología, por sí sola, no resuelve los desafíos del sistema; es su integración en  los procesos de atención, su uso significativo por parte de los equipos y su adopción por las comunidades lo que permite generar cambios reales y habilitar nuevas formas de acompañar a las personas. Pero este camino exige un principio ineludible: poner a las personas en el centro desde el inicio del diseño de cada solución o desarrollo. Solo así la tecnología agrega valor, no solo por las herramientas que  incorpora, sino por cómo transforma y mejora la vida de quienes necesitan una salud pública de calidad, más justa, equitativa, y humanizada.

En definitiva, la tecnología no es un fin, sino un medio. Y, bien implementada, tiene  el poder de lograr algo profundamente transformador: garantizar que el lugar donde se nace no determine la atención de salud que se recibe.

CENS abre dos cursos en interoperabilidad y estándares en salud digital

CENS abre dos cursos en interoperabilidad y estándares en salud digital

El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) abrió las matrículas para nuevas versiones de dos de sus principales cursos en salud digital: “Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad” y “HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos”, los que forman parte de la oferta formativa que CENS impulsa durante este año.

Ambos programas responden a los desafíos actuales del sistema de salud, promoviendo el desarrollo de competencias clave para avanzar hacia una atención más conectada, donde la información fluya de manera oportuna y segura entre distintos actores.

Formación en interoperabilidad en salud

El curso “Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad” entrega una visión integral sobre el funcionamiento de los sistemas de información en el ámbito sanitario y su rol en la gestión clínica y administrativa. A lo largo del programa, se abordan los principales conceptos asociados a transformación digital en salud, buenas prácticas en implementación de sistemas, interoperabilidad, y uso secundario de la información. 

Las y los participantes podrán comprender cómo la transformación digital impacta en los procesos de salud, sus beneficios y complejidades, además de comprender y analizar distintos niveles de interoperabilidad (técnica, semántica y organizacional) entre sistemas. Asimismo, el curso incorpora el uso de estándares y buenas prácticas que permiten avanzar hacia ecosistemas de información más eficientes y centrados en las personas.

Conoce más del curso AQUÍ.

Especialización en estándar HL7 FHIR

Por su parte, el curso “HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos” está orientado a profundizar en uno de los estándares más relevantes a nivel internacional para la interoperabilidad en salud. El programa introduce los principios de FHIR, su arquitectura basada en recursos y las distintas operaciones que permiten el intercambio de información clínica de manera estructurada y segura.

A través de una combinación de contenidos teóricos y ejercicios prácticos, las y los participantes podrán explorar casos de uso reales, comprender cómo se modelan datos en FHIR y adquirir herramientas iniciales para el desarrollo e implementación de soluciones basadas en este estándar. Esto les permitirá enfrentar de mejor manera los desafíos asociados a la integración de sistemas en distintos contextos del sector salud.

Conoce más del curso AQUÍ.

Formación para los desafíos del sistema de salud

Es importante mencionar que ambos cursos son diseñados con un alto estándar de calidad, elaborados por expertos en docencia y basados en las mejores prácticas internacionales. El prestigio de CENS, fundado por universidades chilenas, respalda cada programa y garantiza una formación académica de excelencia

Además son dictados por docentes referentes en salud digital e interoperabilidad en Chile. Las clases se realizan en modalidad sincrónica, lo que permite a las y los participantes interactuar en tiempo real con el equipo docente, resolver dudas y enriquecer el aprendizaje a partir de la experiencia práctica y el intercambio directo.

Viviana Torres, líder de Capital Humano de CENS, destacó la relevancia de estas instancias formativas señalando que “fortalecer las capacidades en salud digital es clave para avanzar en sistemas de salud más integrados. Estos cursos buscan entregar herramientas concretas que permitan a los equipos comprender y aplicar la interoperabilidad en sus contextos de trabajo”.

En la misma línea, Sonia Espinoza, líder de Interoperabilidad de CENS, enfatizó que “la interoperabilidad no es solo un concepto técnico, sino una condición habilitante para mejorar la calidad de la atención. Conocer estándares como FHIR permite avanzar en soluciones que realmente impacten en el cuidado de las personas”.

Con esta nueva oferta formativa, CENS continúa impulsando el desarrollo de capital humano especializado, contribuyendo al fortalecimiento del ecosistema de salud digital en Chile y la región.

Las matrículas ya se encuentran abiertas, con descuentos disponibles y cupos limitados. Para más información, escribir a cursos@cens.cl.