Con el objetivo de fortalecer capacidades de innovación en los equipos de salud de la red asistencial, comenzaron los talleres del “Desafío Innova SST 2026”, instancia impulsada por el Servicio de Salud Talcahuano (SST) y el Hospital Las Higueras, con el acompañamiento del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS).
La iniciativa forma parte de la Estrategia de Transformación Digital 2025–2027 del Servicio y busca impulsar el desarrollo de soluciones digitales innovadoras nacidas desde las y los funcionarios de la red, contribuyendo a mejorar la atención de salud y optimizar procesos internos.
El concurso fue lanzado en marzo de este año y convocó a equipos pertenecientes al Hospital Las Higueras, Hospital de Tomé, Hospital Penco Lirquén y centros comunitarios de Salud Mental, quienes presentaron propuestas enfocadas en responder desafíos reales de la red asistencial.
En total, se recibieron 58 iniciativas orientadas a fortalecer los procesos de innovación y transformación digital del Servicio. Actualmente, el concurso avanzó a su etapa de preselección, donde 12 proyectos fueron escogidos para continuar el proceso y participar en una ronda de talleres impartidos por CENS.
Formación para transformar desafíos en soluciones
Los talleres son liderados por el equipo de Innovación de CENS y buscan potenciar cada una de las propuestas preseleccionadas, entregando herramientas prácticas para abordar problemáticas desde la innovación.
Durante las jornadas, los equipos trabajan metodologías vinculadas a identificación de necesidades, levantamiento de problemáticas, diseño de propuestas de valor y formulación de soluciones centradas en las personas, promoviendo además el trabajo colaborativo y la generación de iniciativas con impacto concreto en salud.
En esa línea, Alejandra García, Directora Ejecutiva (i) de CENS, señaló que “estos talleres buscan entregar herramientas concretas a los equipos para que puedan identificar problemáticas de su entorno y abordarlas desde la innovación. Creemos que muchas de las mejores soluciones nacen desde quienes viven día a día los desafíos de la atención en salud, por eso es tan importante generar espacios que potencien esas capacidades y permitan transformar ideas en iniciativas con impacto real”.
Asimismo, destacó que el acompañamiento de CENS contempla distintas etapas del desafío, incluyendo apoyo metodológico y técnico para fortalecer las propuestas y acompañar a los equipos en el desarrollo de sus iniciativas.
Próxima etapa: presentación final de proyectos
Una vez finalizada la etapa formativa, los equipos deberán presentar sus proyectos finales a través de un pitch ante un comité ampliado, instancia en la que se definirán las tres iniciativas ganadoras del concurso.
Los proyectos seleccionados recibirán financiamiento y acompañamiento para avanzar en la implementación y validación de sus soluciones, contribuyendo así al fortalecimiento de la innovación y la transformación digital en la red del Servicio de Salud Talcahuano.
En un contexto donde la transformación digital del sistema de salud avanza aceleradamente, el Grupo de Ciencia de Datos para la Salud Pública (CDSP), la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) y la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile presentaron el Position Paper “Ética, Gobernanza y Reproducibilidad en Ciencia de Datos para la Salud Pública: Aproximaciones y propuestas transversales”, un documento que busca abrir el debate sobre cómo producir, gobernar y utilizar datos sanitarios desde una perspectiva ética, social y orientada al bien común.
El lanzamiento del documento se realizó en el marco del seminario que llevó el mismo nombre, desarrollado en el ex Congreso Nacional y que reunió a más de 300 personas, entre autoridades, representantes del sistema de salud, academia, sociedad civil y especialistas.
Position paper
El documento sostiene que la transformación digital en salud no puede abordarse únicamente desde una mirada tecnológica, sino como un proceso con impactos sociales, políticos y éticos. En ese contexto, advierte que las decisiones basadas en datos pueden profundizar brechas territoriales y sociales cuando existen desigualdades en acceso digital, calidad de los registros o representación de ciertos grupos en los sistemas de información.
A lo largo de más de 100 páginas, el Position Paper profundiza en temas como gobernanza de datos, reproducibilidad científica, ciencia abierta, trazabilidad y auditoría de algoritmos, además de proponer un modelo conceptual de Ciencia de Datos para la Salud Pública orientado a fortalecer decisiones sanitarias más transparentes, legítimas y centradas en las personas.
María Begoña Carroza, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y coordinadora general del CDSP, explicó que uno de los principales objetivos del documento es abrir una discusión pública sobre los efectos de la digitalización en salud. “Este Position Paper busca abrir una reflexión sobre cómo avanzar hacia un uso responsable de los datos en salud, incorporando ética, gobernanza y reproducibilidad en la toma de decisiones. Los datos no son neutros y, si no se gestionan con una mirada crítica y pertinente, pueden invisibilizar realidades y profundizar brechas sociales y territoriales. Por eso, este desafío requiere una conversación amplia y la participación articulada del sector público, privado, la academia y la sociedad civil”, señaló.
Por su parte, Félix Liberona, subdirector ejecutivo de CENS, destacó que el documento busca aportar una mirada estratégica sobre el futuro de los sistemas digitales de salud. “Hoy no se trata solo de contar con más datos, sino de cómo los usamos. Necesitamos fortalecer la gobernanza del ciclo completo del dato, desde su generación hasta su utilización en políticas públicas, para avanzar hacia decisiones más justas, transparentes y basadas en evidencia. La gobernanza y la reproducibilidad son fundamentales para construir confianza en los ecosistemas digitales de salud”, afirmó Félix Liberona, subdirector ejecutivo de CENS”, afirmó.
Una de las participantes del seminario de lanzamiento fue la Rectora Rosa Devés, quien destacó que “este es un ejemplo muy relevante para mostrar cómo la ciencia, de la mano con las políticas públicas —en este caso con la salud pública— pueden transformar el país. Estamos en un momento importante de discusión sobre el valor de la ciencia y cómo se relaciona con el desarrollo nacional, y este trabajo muestra ese impacto en las personas y en el país. Estamos orgullosos de impulsarlo desde la Universidad de Chile, pero siempre en colaboración con distintas organizaciones, como el Ministerio de Salud, entre otras”.
El documento también plantea que actualmente no existe en Chile una política pública integral que articule ciencia de datos, salud pública, ética, gobernanza y reproducibilidad, por lo que propone avanzar hacia bases conceptuales e institucionales que permitan fortalecer el uso responsable y transparente de los datos sanitarios.
En esta línea, el Position Paper está dirigido a autoridades, tomadores de decisión, instituciones sanitarias, academia, sociedades científicas, equipos técnicos y organizaciones de la sociedad civil interesadas en el futuro de la salud pública digital.
Seminario
Las palabras de inicio estuvieron a cargo de Miguel O’Ryan, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y de Giovanni Escalante, representante de OPS/OMS en Chile. Las exposiciones asociadas al documento estuvieron a cargo de René Lagos, coordinador del CDSP, quien abordó la dimensión ética; Félix Liberona, subdirector ejecutivo de CENS, quien profundizó en gobernanza de datos; y Rafael Castillo, director del Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), quien expuso sobre apertura y reproducibilidad en ciencia de datos y salud pública.
La jornada también contempló una charla magistral de Jorge Pacheco, jefe del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, quien presentó avances y desafíos relacionados con interoperabilidad, calidad de datos y fortalecimiento de capacidades para la toma de decisiones en el sistema sanitario chileno.
Otro de los momentos centrales fue la mesa redonda “¿Cómo avanzamos hacia un gobierno de datos ético y reproducible?”, que reunió a César Oyarzo, director de Fonasa; Loreto Villanueva, secretaria del Directorio Nacional de la Sociedad Chilena de Salud Pública (SOCHISAL); Helen Sotomayor, gerente de Sistemas e Innovación Digital de UC Christus; Cecilia Rodríguez, directora ejecutiva de Fundación Me Muevo; y Lorena Rodríguez, directora de la Escuela de Salud Pública (ESP) de la U. de Chile. La conversación estuvo moderada por Sandra Flores, académica del programa de Bioestadística de la ESP.
Durante el panel, las y los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia políticas públicas que fortalezcan la gobernanza intersectorial de los datos, incorporen participación ciudadana y reduzcan brechas digitales y territoriales en el acceso a información y tecnologías en salud.
La actividad contó, además, con la colaboración de la Sociedad Chilena de Salud Pública (Sochisal), la Sociedad Chilena de Estadística (Soche), Epiverse-TRACE, el Dirección de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) y el Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido (Matronería U. de Chile). El documento “Ética, Gobernanza y Reproducibilidad en Ciencia de Datos para la Salud Pública: aproximaciones y propuestas transversales” se encuentra disponible para descarga AQUÍ.
En un escenario donde la transformación digital del sistema de salud avanza de manera sostenida, el uso de datos se ha consolidado como un elemento clave para la toma de decisiones. Sin embargo, este avance también abre interrogantes en torno a su uso ético, su gobernanza y la necesidad de asegurar transparencia y confianza en la evidencia.
En este contexto, el próximo viernes 15 de mayo, desde las 08:30 horas, se realizará el seminario “Ética, Gobernanza y Reproducibilidad en Ciencia de Datos para la Salud Pública: Aproximaciones y propuestas transversales”, instancia que busca abrir un espacio de diálogo intersectorial sobre estos desafíos.
La actividad es organizada por el Grupo de Ciencia de Datos para la Salud Pública (CDSP), la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la misma casa de estudios y el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), y contará con la participación de autoridades, representantes del sistema de salud, academia, organizaciones internacionales y sector privado.
La jornada contará con palabras de bienvenida de autoridades, entre ellas la rectora de la U. de Chile, Rosa Devés; el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Chile, Giovanni Escalante; y la ministra de Salud, May Chomali, junto a otras autoridades del ámbito sanitario y legislativo.
Position paper
Uno de los hitos del encuentro será la presentación y lanzamiento de un Position Paper, cuyas exposiciones abordarán tres dimensiones clave para el uso de datos en salud pública: ética, gobernanza y apertura y reproducibilidad. Estas serán desarrolladas por René Lagos, coordinador del CDSP; Félix Liberona, subdirector ejecutivo del CENS; y Rafael Castillo, director del Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), respectivamente.
El Position Paper busca aportar a la construcción de un uso más responsable y transparente de los datos en salud pública, en un contexto donde aún no existe una política integral que articule ciencia de datos, ética, gobernanza y reproducibilidad. El documento sostiene que la transformación digital no es solo técnica, sino también social, y que debe orientarse al bien común, la equidad y la protección de derechos, advirtiendo que no habrá salud digital justa sin marcos éticos, gobernanza clara y prácticas reproducibles.
“No se trata solo de contar con más datos, sino de cómo los usamos. Necesitamos fortalecer la gobernanza del ciclo completo del dato, desde su generación hasta su uso en políticas públicas, para asegurar decisiones más justas, transparentes y basadas en evidencia”, señaló Félix Liberona.
Charla magistral y mesa redonda
El programa también incluye una charla magistral a cargo del jefe del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, Jorge Pacheco, quien abordará los avances en el uso y tratamiento de los datos en el sistema de salud chileno.
Además, se realizará la mesa redonda “¿Cómo avanzamos hacia un gobierno de datos ético y reproducible?”, que reunirá a representantes del sector público, académico y de la sociedad civil, entre ellos César Oyarzo, director de Fonasa; Miguel O’Ryan, decano de la Facultad de Medicina de la U. de Chile; Diego Silva, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Salud Pública (Sochisal); Helen Sotomayor, gerente de Sistemas e Innovación Digital de UC Christus; Cecilia Rodríguez, directora ejecutiva de Fundación Me Muevo; y Rafael Araos, subsecretario de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
“Este seminario es una invitación a reflexionar sobre cómo avanzar hacia un uso responsable de los datos en salud, integrando ética, gobernanza y reproducibilidad en la toma de decisiones. Los datos no son neutros y, si no se gestionan con una mirada crítica y pertinente, pueden invisibilizar realidades y profundizar brechas. Por eso, este desafío requiere la participación de actores del sector público y privado, la academia y la sociedad civil”, señaló María Begoña Carroza, académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y coordinadora general del Grupo de Ciencia de Datos para la Salud Pública (CDSP). El seminario se realizará en el Ex Congreso Nacional (Morandé 441) y las inscripciones ya se encuentran disponibles en el siguiente enlace: https://mailchi.mp/cens.cl/seminario.
La actividad cuenta, además, con la colaboración de la Sociedad Chilena de Salud Pública (Sochisal), la Sociedad Chilena de Estadística (Soche), Epiverse-TRACE, el Dirección de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) y el Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido (Matronería U. de Chile).
La tecnología en el ámbito de la salud, especialmente en la imagenología médica, se ha convertido en un elemento esencial para el diagnóstico clínico. En un sistema de salud cada vez más demandante, donde cada segundo cuenta, la tecnología ya no es un extra o un gasto discutible: es necesaria para ofrecer un servicio eficiente y de calidad. Pero, sobre todo, es trascendente para devolver tiempo a los profesionales de la salud, tiempo para enfocarse en lo que realmente importa: el paciente.
Con el fin de conseguir que la medicina sea más eficiente y accesible, no sólo se requiere del talento y dedicación de los profesionales del área, que sigue siendo fundamental, sino también utilizar herramientas tecnológicas que apoyen su labor. Imaginen a un médico con gran habilidad, pero sin los recursos adecuados: su conocimiento se ve limitado, al igual que el de un arquitecto que carece de los materiales necesarios. La tecnología no reemplaza a los especialistas, pero les permite tener una mejor perspectiva, ayudándoles a llegar más lejos y a cometer menos errores en un campo tan complejo como es el cuerpo humano.
En ese sentido, la imagenología médica juega un papel crucial. Métodos como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y la medicina nuclear han avanzado mucho en cuanto a la calidad de las imágenes que producen. Sin embargo, este progreso también ha creado un nuevo desafío, relacionado con la gran cantidad de información que generan esos estudios. Este reto va más allá del volumen, porque implica conexión entre datos, imágenes y especialidades que muchas veces operan de forma aislada. Integrarlos es clave para lograr diagnósticos más ágiles y precisos.
Actualmente, un solo análisis puede crear miles de imágenes que los radiólogos deben revisar, a menudo bajo presión y con un riesgo de equivocaciones por fatiga. Por tanto, más allá de obtenerlas, también es fundamental transformar la información que aportan en datos útiles. Y estos deben estar organizados, ser claros y encontrarse disponibles en el momento en que se necesiten.
Aquí es donde soluciones avanzadas de visualización se integran dentro de un ecosistema más amplio de diagnóstico conectado. Herramientas como Philips Advanced Visualization Workspace (AVW) permiten que los datos y las imágenes, además de visualizarse, se conviertan en información accionable. Al operar en entornos de trabajo completos, este tipo de plataformas permite a los profesionales evaluar exámenes con herramientas de alta fidelidad, automatizar tareas repetitivas y utilizar algoritmos para detectar, medir y monitorear hallazgos clínicos. Ello mejora la precisión y reduce considerablemente la carga operativa, generando tiempo valioso para los especialistas.
Incorporar este tipo de soluciones en el día a día tiene resultados muy positivos. Primero, disminuye el periodo que toma analizar un estudio. Lo que antes podía llevar largo tiempo, hoy se resuelve con rapidez, liberando capacidad clínica para el cuidado del paciente, que es lo más importante. Además, se mejora la consistencia de las mediciones, algo que puede ser un reto incluso para los radiólogos más experimentados. También se aumenta la seguridad en los diagnósticos al ofrecer datos objetivos que ayudan a dar respuesta más certera a la hipótesis diagnóstica.
Este impacto es aún más significativo cuando se trata de enfermedades complejas. En cardiología, por ejemplo, datos como la fracción de eyección o el volumen ventricular son cruciales para decisiones clave, donde ser precisos no es opcional. En neurología, el seguimiento de lesiones y cambios en estructuras del cerebro en el tiempo es vital para diferenciar diagnósticos y planificar terapias. Y en oncología, es fundamental poder entregar datos certeros de cómo los tumores responden a los tratamientos, presentando los datos de modo que haga un traspaso efectivo al médico tratante.
Una excelente referencia de cómo se ha introducido esta tecnología es la adopción de plataformas de visualización avanzada por parte de diversas instituciones, donde no sólo se ha concebido como una actualización tecnológica, sino como una estrategia para optimizar la capacidad y eficiencia. Este tipo de implementación refleja el valor del diagnóstico integrado, dando la posibilidad a distintos especialistas de acceder a los mismos datos, colaborar en tiempo real y tomar decisiones rápidas, informadas y coordinadas.
Asimismo, cabe destacar que este enfoque permite que usuarios de centros con menor disponibilidad de especialistas, accedan a mejor calidad diagnóstica con profesionales altamente capacitados. Y es que, en la práctica, esto representa esperar menos porque decisiones que antes podían tomar días, ahora se solucionan en horas, lo cual es vital en situaciones críticas como un accidente cerebrovascular o la detección temprana de cáncer.
No obstante, el valor de estas plataformas radica más allá de la tecnología que ofrecen. Uno de sus beneficios es la estandarización de los procesos. Al proporcionar criterios y herramientas coherentes, ayudan a minimizar las diferencias de interpretación entre radiólogos. A veces, dos especialistas pueden mirar el mismo estudio y llegar a conclusiones distintas, no por falta de competencias, sino por variaciones en su experiencia o a veces por simple cansancio. Aquí es donde la tecnología bien implementada puede equilibrar esos criterios, impactando en el resultado sanitario para los pacientes.
De cara al futuro, la transformación digital en salud sigue avanzando a paso veloz. La forma en que los distintos sistemas se integran, cómo se analizan los datos acumulados a lo largo del tiempo y la manera en que se desarrollan modelos con inteligencia artificial está cambiando el escenario drásticamente. La idea de una medicina predictiva, que pueda anticipar enfermedades o prever si un paciente reaccionará bien o mal a un tratamiento, está cada vez más cerca de convertirse en una realidad.
En ese nuevo ambiente, el concepto de diagnóstico integrado cobra un rol central para tener un ecosistema donde imágenes, datos clínicos e inteligencia se conectan a lo largo de toda la ruta del paciente, presentándole al médico la información que requiere para tomar resoluciones informadas. Y estas plataformas de visualización avanzada son más que herramientas de apoyo, dado que juegan un papel relevante dentro de un espectro llamado a integrar los elementos mencionados con información genética y biomarcadores para comprender mejor a cada paciente. La imagenología del futuro no consistirá únicamente en ver estructuras, sino que, además, ayudará a interpretar funciones y anticipar resultados.
El verdadero desafío no es sólo incorporar tecnología, sino integrarla de manera adecuada para generar impacto real. Porque cuando conectamos datos, imágenes e inteligencia a lo largo de toda la atención, mejoramos el diagnóstico y devolvemos tiempo al cuidado, algo que en salud puede marcar la diferencia entre esperar y actuar.
Por tanto, no basta con tener las mejores aplicaciones, hay que integrarlas de manera estratégica para asegurar que sean de calidad, que el acceso se vuelva equitativo y que exista sostenibilidad a largo plazo. En tanto, la meta social es que estos avances beneficien a la mayor cantidad posible de pacientes, incluyendo a aquellos de áreas remotas o con otras limitaciones. Para ello se requieren políticas adecuadas, renovados modelos de financiamiento y formación continua para los profesionales.
Por último, es importante señalar que cuando la innovación se enfoca en mejorar la vida de las personas, deja de ser únicamente un avance técnico. Se convierte en algo más significativo, que potencia a los médicos para lograr diagnósticos ágiles y precisos, además de democratizar el acceso a la salud y optimizar el resultado del cuidado de los pacientes en general. Ese debería ser el verdadero objetivo de la medicina actual.
En esta nueva entrega de IO en Fácil, sección impulsada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), ponemos el foco en una pregunta clave para avanzar en la transformación digital en salud: ¿qué se necesita para lograr interoperabilidad en una institución?
Si bien muchas veces se asocia a un desafío tecnológico, la interoperabilidad va mucho más allá de conectar sistemas. Implica tomar decisiones estratégicas sobre cómo se gestionan los datos, cómo se articulan los equipos y cómo se prioriza el uso de la información en la atención de salud.
En la práctica, muchas iniciativas avanzan en integración técnica, pero enfrentan dificultades al no abordar aspectos como la seguridad, la gobernanza de los datos, la adopción de estándares comunes o la gestión del cambio dentro de las organizaciones. Esto limita su impacto y dificulta que la información fluya de manera efectiva.
Avanzar en interoperabilidad requiere una mirada integral. Esto incluye definir una hoja de ruta clara, establecer responsabilidades sobre el uso de la información, asegurar la calidad y seguridad de los datos, y fortalecer las capacidades de los equipos para incorporar nuevas formas de trabajo basadas en el uso de la información.
“La interoperabilidad no es solo un desafío tecnológico, sino una capacidad institucional que se construye a partir de decisiones coordinadas en distintos niveles. Cuando estos elementos se alinean, es posible mejorar la toma de decisiones, reducir errores, optimizar procesos, alivianar la carga de los trabajadores y avanzar hacia una atención más integrada y centrada en las personas”, señala Sonia Espinoza.
Desde CENS trabajamos de manera continua para apoyar este proceso, promoviendo buenas prácticas, fortaleciendo capacidades y acompañando a las instituciones en el desarrollo de estrategias que permitan una mejor gestión e intercambio de información en salud.
A través de las siguientes gráficas, te invitamos a conocer los elementos clave para avanzar en interoperabilidad y reflexionar sobre el rol que tienen las decisiones institucionales en este proceso. Porque lograr que la información fluya no es solo un desafío técnico, sino una decisión. Desde CENS llamamos a tomar esta oportunidad para mejorar la atención y la experiencia de las personas.
Un total de 43 profesionales comenzaron su proceso formativo en dos cursos impartidos por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), orientados a fortalecer capacidades técnicas y estratégicas en salud digital. De ellos, 18 estudiantes se integraron al curso de Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad (SIS), mientras que 25 iniciaron el curso HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos.
Los participantes provienen de distintas regiones del país y también de otros países de la región (como Uruguay y Perú), lo que refleja el creciente interés por desarrollar competencias en un ámbito clave para el funcionamiento de los sistemas de salud. Esta diversidad permite enriquecer el proceso formativo con distintas experiencias, contextos y desafíos.
Entre las principales motivaciones de los participantes destaca el interés por adquirir y fortalecer nuevas competencias en salud digital, junto con la necesidad de formalizar conocimientos previos y explorar áreas emergentes del sector. Asimismo, varios de ellos buscan ampliar sus oportunidades laborales a partir de esta formación.
Contenidos de los cursos
El curso de Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad aborda contenidos vinculados a la gestión de información clínica y administrativa, buenas prácticas en implementación de sistemas,, estándares en salud y procesos de interoperabilidad, además de uso secundario de la información, con el objetivo de entregar una visión integral del ecosistema digital en salud y su impacto en la toma de decisiones.
Por su parte, el curso HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos se enfoca en la comprensión e implementación de este estándar internacional, ampliamente utilizado para el intercambio de información en salud. A lo largo del programa, los estudiantes revisan conceptos clave, estructuras de datos, recursos FHIR y casos de uso que permiten avanzar hacia soluciones interoperables concretas.
Viviana Torres, Líder de Capital Humano de CENS, señaló que “estos programas responden a una necesidad concreta del sector salud: contar con profesionales capacitados para gestionar información, implementar estándares y contribuir a sistemas más conectados. La formación en estos ámbitos permite no solo fortalecer capacidades técnicas, sino también comprender su impacto directo en la calidad de la atención y en la experiencia de las personas”.
Próximos cursos y formación continua en salud digital
Como parte de su oferta programática, durante los próximos meses CENS continuará fortaleciendo sus capacidades formativas en salud digital, mediante la implementación de nuevas versiones de los cursos ya impartidos, junto con el desarrollo de nuevas propuestas formativas orientadas a abordar distintas áreas clave para el desarrollo del sector.
En ese contexto, Viviana Torres enfatizó que “el fortalecimiento de las competencias en salud digital es un elemento clave para que los procesos de modernización y actualización de los sistemas de salud logren un impacto real”. En esa línea, destacó que la experiencia internacional ha sido clara: la incorporación de sistemas de información, plataformas interoperables y estándares como HL7 FHIR® “no es suficiente por sí sola si no va acompañada de profesionales capaces de comprender, implementar y utilizar estas herramientas de manera estratégica”.
La Líder de Capital Humano de CENS también destacó que distintos organismos internacionales han respaldado esta mirada. “El desarrollo de capacidades en informática en salud mejora la calidad y continuidad de la atención, fortalece la toma de decisiones basadas en datos y contribuye a sistemas de salud más eficientes, seguros y centrados en las personas”, señaló, en línea con lo planteado por la Organización Mundial de la Salud y la OCDE. Sin embargo, advirtió que “persiste una brecha relevante entre el avance tecnológico del sector y la cantidad de profesionales capacitados para liderar estos procesos”, lo que hoy limita el alcance de muchas iniciativas digitales.
Frente a este escenario, subrayó el rol estratégico de la formación: “Programas como los cursos de Sistemas de Información en Salud e Interoperabilidad y HL7 FHIR®: Principios y Fundamentos que hemos desarrollado en CENS son fundamentales, porque entregan competencias técnicas y una comprensión aplicada del ecosistema digital en salud”. A su juicio, esto permite “preparar a los profesionales para transformar la inversión tecnológica en mejoras concretas para la gestión, la atención clínica y la experiencia de las personas”.
También recalcó que avanzar hacia una transformación digital efectiva exige una apuesta sostenida por el capital humano: “Se requiere generar una masa crítica de profesionales especializados, capaces de asegurar la adopción, sostenibilidad e impacto real de los sistemas de información en salud”, concluyó, en sintonía con diversos informes internacionales.
Concluyó que “la invitación es a estar atentos a las próximas convocatorias, ya que contamos con una oferta formativa robusta y en constante actualización, diseñada para responder a los desafíos actuales del sistema de salud y al desarrollo de sus profesionales. Todo esto con el sello de calidad de CENS, conformado por cinco prestigiosas universidades”.
Más información sobre la oferta formativa de CENS AQUÍ.