Se trata de un estándar internacional que permite que distintos sistemas de información en salud puedan compartir y entender datos clínicos de manera simple, segura y ágil. Gracias a su diseño modular, puede adaptarse a diferentes contextos y necesidades del ecosistema sanitario.
“La gran fortaleza de FHIR es su flexibilidad. Permite que los sistemas se conecten de forma progresiva y eficiente, sin necesidad de reemplazar todo lo que ya existe, facilitando así la transformación digital en salud”, explica Alejandro Medina, ingeniero de Operaciones del área de Interoperabilidad de CENS.
Revisa las siguientes gráficas para comprender mejor este estándar y cómo está transformando la manera en que los datos de salud se comunican en beneficio de las personas.
La Subdirectora de Innovación del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), Alejandra García, fue anunciada como una de las tres finalistas de los Premios de la Ruta CPI 2025, en la categoría #ActitudCPI, que distingue a líderes iberoamericanos por su impulso a la innovación abierta y las compras públicas de innovación (CPI) como mecanismos para fortalecer sectores estratégicos, entre ellos, la salud.
El galardón será entregado en el marco del VII Foro Iberoamericano de CPI e Innovación Abierta, que se realizará en Granada, España, y reunirá a referentes de la región para compartir experiencias y estrategias que promuevan la colaboración público-privada en materia de innovación.
Alejandra García fue nominada en la categoría #ActitudCPI por su destacada trayectoria liderando proyectos de innovación en el ámbito público. Como tecnóloga médica y Subdirectora de Innovación del CENS, ha encabezado iniciativas como “Desafíos de Innovación en Maipú” y “Juégatela por la Innovación e Impulsa el Cambio”, programas que han marcado un precedente en la promoción de la innovación dentro del sector salud.
Respecto a la nominación, Alejandra García expresó su alegría y orgullo, destacando que este reconocimiento también pone en valor el trabajo del CENS “para fomentar la innovación, principalmente en el sector público”.
Asimismo, añadió: “Estoy muy feliz de esta nominación que reconoce la trayectoria y la actitud de promover la innovación abierta, junto a la colaboración, como un camino para abordar los desafíos que tenemos en el sistema de salud”.
Que un médico de urgencia no pueda acceder a la historia clínica de un paciente, que una persona deba repetir exámenes porque su información no viaja entre sistemas, o que la seguridad de un tratamiento dependa de papeles impresos o recuerdos familiares: estas situaciones no son casos aislados. Se trata de fallas estructurales que han impactado y afectan directamente en la calidad y seguridad de la atención en salud en Chile.
En pleno 2025, cuando la transformación digital cruza prácticamente todos los ámbitos de la vida, el acceso a la información clínica sigue siendo una deuda pendiente. Los datos en salud no solo deben existir: requieren ser íntegros y confiables, estando disponibles donde y cuando se necesiten, siempre resguardando la confidencialidad de las personas.
“El acceso a la información en salud no es un privilegio tecnológico, es un derecho que salva vidas. Cada minuto cuenta, y cada barrera de información puede marcar la diferencia en la atención de un paciente”, afirma May Chomali, Directora Ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS).
Avances y deudas pendientes
En la última década, Chile ha logrado avances significativos en la transformación digital del sector sanitario. La telemedicina se consolidó como una herramienta clave durante la pandemia, la interoperabilidad comenzó a establecerse como un eje estratégico, y la formación de equipos de salud con competencias digitales ha ido creciendo.
La reciente Ley de Interoperabilidad de Fichas Clínicas ofrece un marco legal para que la información acompañe al paciente a lo largo de su trayectoria de atención. Además, el proyecto Tiempos de Espera Interoperables, en el que el CENS acompaña a nueve servicios de salud, ha permitido implementar herramientas digitales que mejoran la información y la transparencia en la gestión de pacientes.
“Estos avances son importantes y muestran que se puede progresar en salud digital, pero la tarea sigue siendo enorme. Mientras haya personas que enfrenten demoras o dificultades por fallas en la información, el trabajo por consolidar sistemas de salud conectados y eficientes no puede detenerse”, afirma May Chomali, Directora Ejecutiva del CENS.
El rol del CENS
Desde su creación, el CENS ha trabajado en el desarrollo de guías, modelos y proyectos que buscan acelerar la transformación digital del sistema sanitario chileno. Además de su contribución en el proyecto Tiempos de Espera Interoperables, destacan el Sello de Calidad de Telemedicina, el modelo de competencias referenciales en salud digital, las guías de mejores prácticas y proyectos de interoperabilidad a nivel nacional e internacional.
“El objetivo es claro: construir una salud digital más conectada, equitativa y segura. Eso implica trabajar con prestadores, con la academia, con el sector público y con la industria tecnológica, porque solo con la colaboración de todos los actores es posible avanzar”, enfatiza Chomali.
La Directora del CENS también recalca la necesidad de mirar más allá de la infraestructura tecnológica. “La salud no puede avanzar sin tecnologías de la información, pero tampoco puede hacerlo sin equipos capacitados y sin un ecosistema que dé espacio a la innovación. La inversión en capital humano es tan importante como la inversión en sistemas”, añade.
Presupuesto y decisiones de futuro
De cara a la discusión del presupuesto 2026 y el proceso eleccionario que se avecina, el acceso a la información clínica aparece como un tema central. La sostenibilidad de los avances en transformación digital dependerá en gran medida de la priorización de recursos y de la capacidad de mantener políticas de Estado en el tiempo.
“Estamos en un momento decisivo. No se trata solo de hablar de tecnología, sino de asegurar que la información esté disponible cuando un médico la necesita para salvar una vida. Y eso requiere compromiso político y social, de manera que los avances logrados, y que son compartidos por la industria, los prestadores y los pacientes, continúen fortaleciéndose con las nuevas autoridades”, señala Chomali.
El 28 de septiembre, Día Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información, es una oportunidad para recordar que este derecho implica garantizar que cada persona tenga acceso seguro a sus datos clínicos y que el sistema sanitario cuente con información integrada para brindar una atención más eficiente y segura.
“Hablar de información en salud es hablar de dignidad, de equidad y de vidas que pueden protegerse. Chile debe seguir avanzando en esta senda”, concluye Chomali.
El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) continúa impulsando la calidad de los sistemas digitales en el país, esta vez a través del Sello de Calidad de Registro Clínico Electrónico (RCE), un proceso que busca garantizar que estas plataformas cumplan con criterios mínimos de seguridad, usabilidad e interoperabilidad.
Esta primera certificación fue otorgada a VDoc by GEA Internacional, empresa extranjera que ya contaba con el Sello de Calidad en Telemedicina, pero que decidió avanzar también en la certificación de su plataforma de registro clínico electrónico.
Desde la compañía destacan que el camino hacia esta acreditación se enmarca en su compromiso con la confianza y el resguardo de la información clínica. “Por ello, iniciamos el proceso de postulación al sello, cumpliendo cada uno de los requisitos técnicos y normativos. Nuestra motivación fue asegurar que nuestra plataforma cumpliera con los más altos estándares de calidad e interoperabilidad, generando mayor confiabilidad en los procesos de atención”, manifestó Adriel Cerrud, Gerente de Sistemas de GEA Internacional.
En la empresa enfatizan que el Sello constituye un respaldo institucional que valida la solidez de su propuesta tecnológica. El Gerente de Sistemas de GEA Internacional afirmó que “también confirma nuestro compromiso con la innovación en salud, la seguridad de la información y la transparencia frente a clientes y usuarios. Además, asegura que nuestra solución entregue soporte real a los profesionales, con herramientas que promueven mejores prácticas clínicas y reducen riesgos en la gestión de información”.
El área de Calidad de CENS destacó el compromiso demostrado por la compañía durante el proceso, valorando su disposición a recibir observaciones, realizar mejoras continuas y alinear su sistema con los requerimientos normativos chilenos. “No se trató solo de tener una herramienta robusta, sino de asegurarse de que cumpliera con todo lo que se necesita en el país, beneficiando a instituciones de salud y educativas que utilizan su tecnología”, señaló Kenny Santibáñez, Ingeniera de Operaciones del área de Calidad de CENS.
Sello
El proyecto surgió tras detectar que ambos aspectos —seguridad y usabilidad— no siempre resultaban compatibles. En muchas soluciones, un alto nivel de seguridad se traducía en una experiencia poco intuitiva, y viceversa. Para abordar este desafío, el equipo de Calidad de CENS desarrolló un modelo, que combina métricas cuantitativas y cualitativas, para evaluar los distintos registros clínicos.
En términos de seguridad, los criterios son transversales y guardan similitud con los aplicados al sello de telemedicina. Sin embargo, en materia de usabilidad, el enfoque es distinto, definiendo principios con requerimientos puntuales que permiten que el sistema sea intuitivo, seguro y permita al profesional concentrarse en la atención, evitando pérdidas de tiempo o errores que afecten la calidad del servicio. Entre ellos, se consideran alertas automáticas frente a errores en dosis de medicamentos, la correcta visualización del nombre del paciente y otros aspectos que inciden directamente en la labor clínica diaria.
“Lo importante es que el registro clínico electrónico entregue al profesional una herramienta que le permita realizar su trabajo de manera intuitiva, segura y sin perder tiempo buscando información”, destacó Priscilla Vergara, Ingeniera de Operaciones del área de Calidad de CENS.
Este sello está dirigido a todos los actores que cuenten con soluciones de Registro Clínico Electrónico, incluyendo empresas y entidades jurídicas que hayan desarrollado este tipo de sistemas, representantes en Chile de empresas internacionales que lo ofrezcan y prestadores de salud con un RCE de desarrollo propio en producción.
Beneficios
En específico, esta certificación se diferencia de otros procesos porque se centra en las necesidades del usuario clínico y administrativo, más que en la interacción con pacientes externos. Su objetivo es asegurar que los registros clínicos electrónicos cumplan con características básicas, pero críticas: ser seguros, usables e interoperables, resguardando la información y optimizando la experiencia de quienes gestionan los datos de salud.
De acuerdo con la Ingeniera de Operaciones del área de Calidad, “la meta no es crear un sistema sobredimensionado, sino garantizar que sea intuitivo y confiable para profesionales que no necesariamente tienen conocimientos avanzados en informática, pero que necesitan herramientas robustas para manejar información sensible”.
Respecto a los beneficios concretos de esta certificación, en GEA Internacional destacan que contar con el Sello ha fortalecido la confianza de clientes y aliados estratégicos, facilitando además su integración con otros actores del ecosistema digital. En palabras de la compañía, “esto se traduce en mayor seguridad en el resguardo de fichas clínicas, un manejo más ordenado de la información y funcionalidades que apoyan a los profesionales en la detección de posibles inconsistencias, como la prescripción de dosis inusualmente altas”.
Finalmente, la empresa resaltó las ventajas competitivas que implica contar con esta acreditación pionera en Chile. “El Sello nos diferencia en el mercado al posicionarnos como una plataforma con estándares de clase mundial. Nos permite presentarnos como unsocio confiable y seguro para instituciones de salud, aseguradoras y clientes que demandan innovación con altos niveles de calidad. Una ventaja clave es que la certificación nos avala como un sistema que protege la información sensible de los pacientes y garantiza procesos más confiables en la administración clínica”, concluyó Adriel Cerrud.
Conoce más y accede al Sello de Registro Clínico Electrónico AQUÍ.
Cada 17 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover acciones que protejan la vida y la atención de salud de las personas. En un contexto donde la digitalización y la telemedicina se consolidan como herramientas fundamentales, la seguridad del paciente no solo implica prevenir errores clínicos, sino también asegurar que la información esté disponible para quien la requiera y en el momento en que se necesite. Esto significa que los datos viajen de forma segura y acompañen al paciente en su recorrido por el sistema, permitiendo una atención continua y confiable, sin interrupciones.
“Las tecnologías en este ámbito, no solo son un soporte, sino un determinante de la seguridad del paciente. Contar con sistemas confiables y con datos interoperando salva vidas”, afirma May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
La seguridad del paciente en la era digital se sustenta en elementos claves: contar con información clínica en tiempo real, sea donde se haya prestado el servicio, permite tomar decisiones más seguras; asegurar un acceso oportuno a través de la telemedicina; y disponer de datos de mayor calidad para la medicina predictiva, y la investigación. Estos aspectos son fundamentales para reducir riesgos, mejorar la eficiencia del sistema y ofrecer atención de calidad en todo momento.
Interoperabilidad: un puente entre sistemas nacionales e internacionales
En materia de interoperabilidad, el Centro ha liderado iniciativas para que los sistemas de salud compartan información de manera ágil y segura, favoreciendo la continuidad de la atención. A nivel nacional, proyectos como Tiempos de Espera Interoperable permite que hospitales y centros de atención primaria accedan a información en tiempo real y de manera coordinada sobre pacientes, mejorando la eficiencia y reduciendo riesgos.
Además, CENS ha tenido un rol activo en impulsar la Ley de Interoperabilidad en salud, contribuyendo a que los registros clínicos digitales puedan compartirse de manera segura entre distintas instituciones, fortaleciendo la continuidad de la atención y la seguridad del paciente.
A nivel internacional, ha participado en instancias regionales y colaboraciones con otros países de América Latina, como la ejecución del proyecto LACPASS, para fomentar estándares de interoperabilidad y mejores prácticas para conectar sistemas de salud más allá de las fronteras.
“La interoperabilidad es clave: cuando los sistemas no pueden compartir información, se multiplican los riesgos en la atención sanitaria. Hacer posible que los datos y la información viajen seguros y con contexto es un paso fundamental para la seguridad del paciente”, enfatiza May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
Guías y herramientas concretas
CENS también ha desarrollado guías y documentos técnicos que orientan a profesionales y organizaciones hacia un uso seguro de la tecnología, y por ende hacia mayor seguridad del paciente. La Guía de Buenas Prácticas y Recomendaciones en Telemedicina incorpora directrices técnicas, éticas y legales para proteger la privacidad de los pacientes durante la atención remota, mientras que la Guía Introductoria de Buenas Prácticas de Privacidad y Seguridad de Datos en Salud proporciona orientaciones efectivas para resguardar información sensible en todo el ecosistema sanitario.
“Estas guías buscan ofrecer herramientas concretas que faciliten la adopción de buenas prácticas y estándares de seguridad en la atención digital. Queremos que la seguridad esté en el centro de cada proceso, no como un requisito extra, sino como parte esencial de la atención”, explica May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
Con estas herramientas, el Centro busca que los profesionales de la salud y las organizaciones puedan aplicar estándares claros y consistentes que reduzcan el riesgo, protejan la información clínica y garanticen atención continua y segura, fortaleciendo la confianza de las personas en el sistema de salud.
Conmemoración y compromiso
En esta conmemoración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, CENS reafirma su labor de promover sistemas seguros, interoperables y centrados en la persona, y recuerda que la digitalización no es solo una herramienta tecnológica:es un factor crítico para garantizar atención digna, precisa y confiable.
“Cada registro seguro y cada sistema interconectado son un aporte concreto a la seguridad de las personas. La tecnología, usada responsablemente, puede transformar la atención en salud”, concluyen desde el Centro.
El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) disponibiliza la versión actualizada del Sello Calidad: Software en Telemedicina, una herramienta destinada a garantizar que los servicios y plataformas de atención a distancia cumplan con los más altos estándares técnicos, clínicos y de seguridad.
La primera versión del sello —otorgado exclusivamente por CENS y Fonasa— marcó un hito en el país, consolidándose con 30 certificaciones entregadas y 15 empresas en proceso, y estableciendo un marco de referencia para evaluar la calidad en telemedicina. Sin embargo, el avance del ecosistema, junto con la aprobación de la Ley de Telemedicina, nuevas normativas del Ministerio de Salud (Minsal) y estándares nacionales e internacionales actualizados, impulsaron una actualización profunda.
“Este sello no parte desde cero, sino que integra la experiencia acumulada y la ajusta a las nuevas normativas, asegurando su alineación con los estándares vigentes del ecosistema de salud digital”, enfatizó Eric Rojas, Líder del área de Calidad de CENS.
Cambios en la nueva versión
El equipo de Calidad de CENS lideró un trabajo de varios meses que comenzó en octubre de 2024 e incluyó una revisión bibliográfica, entrevistas a expertos clínicos y técnicos, a empresas del sector y un análisis de normas vigentes. Posteriormente, entre diciembre de 2024 y febrero de 2025, se realizó la redacción y revisión de las preguntas, las cuales fueron validadas primero por expertos internos y luego por especialistas externos.
Mientras que el sello 1.0 contemplaba 113 preguntas de evaluación, el 2.0 incluye 109, pero más precisas y exigentes. De ellas, 82 provienen de la versión anterior, aunque 27 fueron modificadas y 27 son completamente nuevas. Kenny Santibáñez, Ingeniera de Operaciones del área de Calidad de CENS, especificó que “además, el proceso ahora tiene plazos definidos, es decir, las empresas deberán completar el proceso en un plazo entre 6 y 12 meses”.
De acuerdo con lo explicado por el área de Calidad, entre las principales incorporaciones clínicas destacan protocolos de consentimiento informado y trazabilidad; acceso a deberes y derechos del paciente de manera clara y visible; mecanismos de reclamo ajustados a la Ley 20.584; y nuevos estándares para registro clínico electrónico y respaldo de acciones médicas.
En el ámbito técnico, se suman criterios de usabilidad, fiabilidad, compatibilidad e interoperabilidad, así como mayores exigencias en seguridad de datos y controles de acceso.
Esta nueva versión incorpora criterios de evaluación más precisos y ajustados a la normativa vigente, incluyendo la Norma General Técnica 237 del Minsal y la Norma 3858 del Instituto Nacional de Normalización (INN). “Este proceso no solo consistió en actualizar requisitos, sino en asegurarnos de que respondan a la realidad actual y a las tendencias futuras del ecosistema de salud digital”, afirmó Eric Rojas.
Beneficios
El Sello 2.0 incorpora leyes y normas recientes como la ISO 25010 de calidad de software, la Norma Chilena 3858 / ISO 13131, la Ley de Telemedicina 21.541, la Ley de Derechos y Deberes del Paciente 20.584, la Ley de Protección de Datos Personales 21.719, la Ley de Interoperabilidad 21.668, la Ley de Ciberseguridad 21.663 y la ISO 27001 sobre gestión de seguridad de la información.
Para los prestadores de servicios y empresas que logren esta certificación, el sello representa un respaldo técnico que acredita cumplimiento de estándares reconocidos de calidad, seguridad y buenas prácticas en telemedicina. Además, fortalece la confianza de pacientes, instituciones y aliados estratégicos, generando una ventaja competitiva.
También, facilita la participación en licitaciones y procesos de contratación en el sector público y privado, y disminuye riesgos operativos al contar con sistemas y procedimientos validados en interoperabilidad, gestión de datos y atención clínica remota.
En tanto, para los usuarios y usuarias, contar con un servicio certificado significa atención más segura, continua y confiable, con protocolos claros para la protección de datos personales, uso seguro de plataformas digitales y calidad clínica equivalente a una atención presencial.
En la misma línea, el sello entrega a los pacientes la seguridad de que el proveedor cuenta con procesos estandarizados, personal capacitado y tecnologías alineadas con las mejores prácticas nacionales e internacionales. Esto se traduce en consultas más efectivas, reducción de errores y mayor satisfacción del usuario.
“El objetivo central es que cada paciente tenga la seguridad de recibir atención en un entorno que protege sus datos, respeta sus derechos y garantiza una experiencia de salud confiable”, señaló Priscilla Vergara, Ingeniera de Operaciones del área de Calidad de CENS.