Oct 3, 2025
Con el objetivo de estandarizar y optimizar la evaluación de tecnologías sanitarias digitales (TSD), el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), el Ministerio de Salud de Chile —a través de su Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETESA)—, el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (UNAB) e ISPOR Chile presentaron la primera “Guía de Estándares y/o Habilitantes Mínimos para la Evaluación y Adopción de Tecnologías Sanitarias en Salud Digital”.
Este documento, dirigido a tomadores de decisión, desarrolladores, prestadores de salud y otros actores del ecosistema digital, busca entregar lineamientos transversales que permitan evaluar la viabilidad e impacto de las innovaciones en el sistema sanitario chileno.
La directora ejecutiva de CENS, May Chomali, subrayó que el manual busca convertirse en un referente nacional que oriente a los distintos actores en la integración de tecnologías innovadoras. “Valoro el reconocimiento recibido por el trabajo conjunto de las instituciones participantes. Su aprobación y difusión permitirán avanzar hacia un sistema sanitario más moderno y conectado”, señaló.
Asimismo, destacó que la guía será clave para orientar a emprendedores en los requisitos que deberán cumplir, apoyar a los prestadores en la formulación de preguntas pertinentes al evaluar nuevas tecnologías y respaldar al Ministerio de Salud en la toma de decisiones informadas. “Esto contribuye a dar mayor certeza a los pacientes respecto a la calidad y seguridad de las tecnologías que utilizan”, agregó.
Un marco estructurado para la innovación
La guía propone un proceso de evaluación dividido en cuatro etapas, adaptado al perfil del usuario y al nivel de madurez de la tecnología. Además, incorpora criterios específicos para la evaluación económica de las TSD, un aspecto esencial para garantizar su sostenibilidad e impacto real en la atención médica.
Para Constanza Salas, jefa del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Salud Basada en la Evidencia (ETESA-SBE) del Minsal, el resultado del manual refleja un trabajo sólido y consistente: “Pese a tratarse de un proceso largo, el documento alcanzó un nivel de solidez que permite proyectar una aprobación ágil y su pronta difusión a la población”, afirmó.
En tanto, la presidenta de ISPOR Chile, Daniela Paredes, valoró el honor de haber participado en la elaboración del manual y expresó su expectativa respecto a la recepción que tendrá este conjunto de recomendaciones tanto en la red de prestadores públicos y privados como en el propio Ministerio de Salud, destacando su relevancia para fortalecer la evaluación de tecnologías sanitarias con un enfoque económico.
Por su parte, el director del MBA con Especialización en Salud de la UNAB, Ronny Lenz, destacó la riqueza del trabajo conjunto con CENS, ISPOR y el Minsal, a través de ETESA: “Hemos tenido una labor de vinculación con el medio y de intercambio de conocimiento y experiencias que ha sido muy enriquecedor para todos y, en particular, vamos a llevar parte de este conocimiento a los alumnos del programa”, manifestó.
Desafíos y próximos pasos
Ante el rápido avance de la salud digital —impulsado por herramientas como la inteligencia artificial, las aplicaciones móviles y la telemedicina—, este documento busca constituirse en un marco normativo que garantice la efectividad y seguridad de las soluciones antes de su implementación a gran escala.
Entre los desafíos detectados, se subraya la fragmentación de los procesos de evaluación y la falta de estándares específicos para las tecnologías digitales, dado que la actual guía chilena se centra principalmente en evaluaciones farmacéuticas. En este sentido, la nueva propuesta busca establecer un lenguaje común y criterios ajustados a las particularidades del sector digital.
La Guía se difundirá públicamente en las próximas semanas, poniendo a disposición de todo el ecosistema un instrumento clave para impulsar la transformación digital de la salud en Chile.
Sep 17, 2025
Cada 17 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover acciones que protejan la vida y la atención de salud de las personas. En un contexto donde la digitalización y la telemedicina se consolidan como herramientas fundamentales, la seguridad del paciente no solo implica prevenir errores clínicos, sino también asegurar que la información esté disponible para quien la requiera y en el momento en que se necesite. Esto significa que los datos viajen de forma segura y acompañen al paciente en su recorrido por el sistema, permitiendo una atención continua y confiable, sin interrupciones.
“Las tecnologías en este ámbito, no solo son un soporte, sino un determinante de la seguridad del paciente. Contar con sistemas confiables y con datos interoperando salva vidas”, afirma May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
La seguridad del paciente en la era digital se sustenta en elementos claves: contar con información clínica en tiempo real, sea donde se haya prestado el servicio, permite tomar decisiones más seguras; asegurar un acceso oportuno a través de la telemedicina; y disponer de datos de mayor calidad para la medicina predictiva, y la investigación. Estos aspectos son fundamentales para reducir riesgos, mejorar la eficiencia del sistema y ofrecer atención de calidad en todo momento.
Interoperabilidad: un puente entre sistemas nacionales e internacionales
En materia de interoperabilidad, CENS ha liderado iniciativas para que los sistemas de salud compartan información de manera ágil y segura, favoreciendo la continuidad de la atención. A nivel nacional, proyectos como Tiempos de Espera Interoperable permite que hospitales y centros de atención primaria accedan a información en tiempo real y de manera coordinada sobre pacientes, mejorando la eficiencia y reduciendo riesgos.
Además, CENS ha tenido un rol activo en impulsar la Ley de Interoperabilidad en salud, contribuyendo a que los registros clínicos digitales puedan compartirse de manera segura entre distintas instituciones, fortaleciendo la continuidad de la atención y la seguridad del paciente.
A nivel internacional, el CENS ha participado en instancias regionales y colaboraciones con otros países de América Latina, como la ejecución del proyecto LACPASS, para fomentar estándares de interoperabilidad y mejores prácticas para conectar sistemas de salud más allá de las fronteras.
“La interoperabilidad es clave: cuando los sistemas no pueden compartir información, se multiplican los riesgos en la atención sanitaria. Hacer posible que los datos y la información viajen seguros y con contexto es un paso fundamental para la seguridad del paciente”, enfatiza May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
CENS: guías y herramientas concretas
CENS también ha desarrollado guías y documentos técnicos que orientan a profesionales y organizaciones hacia un uso seguro de la tecnología, y por ende hacia mayor seguridad del paciente. La Guía de Buenas Prácticas y Recomendaciones en Telemedicina incorpora directrices técnicas, éticas y legales para proteger la privacidad de los pacientes durante la atención remota, mientras que la Guía Introductoria de Buenas Prácticas de Privacidad y Seguridad de Datos en Salud proporciona orientaciones efectivas para resguardar información sensible en todo el ecosistema sanitario.
“Estas guías buscan ofrecer herramientas concretas que faciliten la adopción de buenas prácticas y estándares de seguridad en la atención digital. Queremos que la seguridad esté en el centro de cada proceso, no como un requisito extra, sino como parte esencial de la atención”, explica May Chomali, directora ejecutiva de CENS.
Con estas herramientas, CENS busca que los profesionales de la salud y las organizaciones puedan aplicar estándares claros y consistentes que reduzcan el riesgo, protejan la información clínica y garanticen atención continua y segura, fortaleciendo la confianza de las personas en el sistema de salud.
Conmemoración y compromiso
En esta conmemoración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, CENS reafirma su labor de promover sistemas seguros, interoperables y centrados en la persona, y recuerda que la digitalización no es solo una herramienta tecnológica: es un factor crítico para garantizar atención digna, precisa y confiable.
“Cada registro seguro y cada sistema interconectado son un aporte concreto a la seguridad de las personas. La tecnología, usada responsablemente, puede transformar la atención en salud”, concluyen desde el Centro.
Oct 2, 2025
Que un médico de urgencia no pueda acceder a la historia clínica de un paciente, que una persona deba repetir exámenes porque su información no viaja entre sistemas, o que la seguridad de un tratamiento dependa de papeles impresos o recuerdos familiares: estas situaciones no son casos aislados. Se trata de fallas estructurales que han impactado y afectan directamente en la calidad y seguridad de la atención en salud en Chile.
En pleno 2025, cuando la transformación digital cruza prácticamente todos los ámbitos de la vida, el acceso a la información clínica sigue siendo una deuda pendiente. Los datos en salud no solo deben existir: requieren ser íntegros y confiables, estando disponibles donde y cuando se necesiten, siempre resguardando la confidencialidad de las personas.
“El acceso a la información en salud no es un privilegio tecnológico, es un derecho que salva vidas. Cada minuto cuenta, y cada barrera de información puede marcar la diferencia en la atención de un paciente”, afirma May Chomali, directora ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS).
Avances y deudas pendientes
En la última década, Chile ha logrado avances significativos en la transformación digital del sector sanitario. La telemedicina se consolidó como una herramienta clave durante la pandemia, la interoperabilidad comenzó a establecerse como un eje estratégico, y la formación de equipos de salud con competencias digitales ha ido creciendo.
La reciente Ley de Interoperabilidad de Fichas Clínicas ofrece un marco legal para que la información acompañe al paciente a lo largo de su trayectoria de atención. Además, el proyecto Tiempos de Espera Interoperables, en el que el CENS acompaña a nueve servicios de salud, ha permitido implementar herramientas digitales que mejoran la información y la transparencia en la gestión de pacientes.
“Estos avances son importantes y muestran que se puede progresar en salud digital, pero la tarea sigue siendo enorme. Mientras haya personas que enfrenten demoras o dificultades por fallas en la información, el trabajo por consolidar sistemas de salud conectados y eficientes no puede detenerse”, afirma May Chomali, directora ejecutiva del CENS.
El rol del CENS
Desde su creación, el CENS ha trabajado en el desarrollo de guías, modelos y proyectos que buscan acelerar la transformación digital del sistema sanitario chileno. Además de su contribución en el proyecto Tiempos de Espera Interoperables, destacan el Sello de Calidad de Telemedicina, el modelo de competencias referenciales en salud digital, las guías de mejores prácticas y proyectos de interoperabilidad a nivel nacional e internacional.
“El objetivo es claro: construir una salud digital más conectada, equitativa y segura. Eso implica trabajar con prestadores, con la academia, con el sector público y con la industria tecnológica, porque solo con la colaboración de todos los actores es posible avanzar”, enfatiza Chomali.
La directora del CENS también recalca la necesidad de mirar más allá de la infraestructura tecnológica. “La salud no puede avanzar sin tecnologías de la información, pero tampoco puede hacerlo sin equipos capacitados y sin un ecosistema que dé espacio a la innovación. La inversión en capital humano es tan importante como la inversión en sistemas”, añade.
Presupuesto y decisiones de futuro
De cara a la discusión del presupuesto 2026 y el proceso eleccionario que se avecina, el acceso a la información clínica aparece como un tema central. La sostenibilidad de los avances en transformación digital dependerá en gran medida de la priorización de recursos y de la capacidad de mantener políticas de Estado en el tiempo.
“Estamos en un momento decisivo. No se trata solo de hablar de tecnología, sino de asegurar que la información esté disponible cuando un médico la necesita para salvar una vida. Y eso requiere compromiso político y social, de manera que los avances logrados, y que son compartidos por la industria, los prestadores y los pacientes, continúen fortaleciéndose con las nuevas autoridades”, señala Chomali.
El 28 de septiembre, Día Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información, es una oportunidad para recordar que este derecho implica garantizar que cada persona tenga acceso seguro a sus datos clínicos y que el sistema sanitario cuente con información integrada para brindar una atención más eficiente y segura.
“Hablar de información en salud es hablar de dignidad, de equidad y de vidas que pueden protegerse. Chile debe seguir avanzando en esta senda”, concluye Chomali.
Ene 6, 2026
Señor Director:
El proceso de admisión universitaria 2026 nos recuerda una cosa: la transformación digital del sistema de salud se trata de personas, no solo de tecnología. El éxito de cada innovación, cada plataforma de telemedicina, cada iniciativa de interoperabilidad depende de profesionales y técnicos capacitados que sepan desarrollar, implementar y adoptar la tecnología correctamente.
Sin embargo, existe un obstáculo crítico: el déficit de personas con las competencias necesarias en estos temas. Estudios regionales proyectan que América Latina y el Caribe requerirán 2,5 millones de profesionales especializados en TIC adicionales para 2028, y en Chile ya hay al menos 6.000 vacantes en áreas clave como ciberseguridad, tratamiento de datos y desarrollo. Esta brecha amenaza con ralentizar la digitalización del sistema sanitario y limitar su impacto en la calidad de la atención.
Desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) hemos trabajado en definir competencias, certificar perfiles y elevar estándares, pero insistimos: sin una estrategia nacional que integre formación, certificación y condiciones laborales que permitan atraer y retener talento, los avances tecnológicos no se traducirán en mejoras reales para las personas.
Invertir en capital humano es tan urgente como invertir en infraestructura. Formar talento humano en entornos adecuados, con información de calidad y marcos claros de competencias, garantiza que las herramientas digitales se utilicen de manera segura, eficiente y confiable. Capacitar a equipos clínicos y técnicos bajo estándares sólidos asegura que la innovación tecnológica realmente mejore la atención y la experiencia de los pacientes.
El futuro de la salud depende tanto de la tecnología como de quienes la usan. Preparar a los profesionales con criterios rigurosos es el primer paso para que la digitalización sea un verdadero motor de cambio y no solo un conjunto de herramientas sin impacto real. La formación en salud digital no es un lujo: es una necesidad urgente para construir un sistema de salud moderno, seguro y equitativo.
May Chomali
Directora Ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud
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Nov 3, 2025
Si queremos un sistema de salud más justo, equitativo y cercano a las personas, la salud digital debe ocupar un lugar central en las propuestas de quienes aspiran a gobernar el país.
Chile tiene la oportunidad de dar un salto transformador. Contamos con avances importantes, casos de éxito muy relevantes, capacidades instaladas y un ecosistema que se ha mostrado dispuesto a colaborar. Sin embargo, para consolidar este camino se necesita algo más: voluntad política, mirada de largo plazo y la decisión de instalar como ejes temas como la interoperabilidad de los datos clínicos, la calidad y seguridad de las soluciones tecnológicas, la formación en competencias digitales, el impulso a la innovación y una infraestructura robusta que permita sostener el cambio.
En este sentido, valoramos la participación de los candidatos y candidatas presidenciales en el reciente Summit País Digital, que refleja su interés por la digitalización. Su presencia abrió un espacio relevante para discutir el rol de la transformación digital en el desarrollo del país, donde la salud debe ocupar un lugar prioritario. Confiamos en que este diálogo se traduzca en propuestas concretas y en un programa de gobierno que incorpore de manera decidida la salud digital como política de Estado.
Porque un país que quiere progresar necesita garantizar una atención integrada, segura y de calidad. Y en esa misión, la tecnología no es un accesorio: es una herramienta estratégica para responder a las necesidades de la ciudadanía y mejorar su calidad de vida.
May Chomali
Directora Ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS)
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