Expertos abordarán desafíos en la gobernanza  de los datos en salud y su impacto en la toma de decisiones

Expertos abordarán desafíos en la gobernanza  de los datos en salud y su impacto en la toma de decisiones

En un escenario donde la transformación digital del sistema de salud avanza de manera sostenida, el uso de datos se ha consolidado como un elemento clave para la toma de decisiones. Sin embargo, este avance también abre interrogantes en torno a su uso ético, su gobernanza y la necesidad de asegurar transparencia y confianza en la evidencia.

En este contexto, el próximo viernes 15 de mayo, desde las 08:30 horas, se realizará el seminario “Ética, Gobernanza y Reproducibilidad en Ciencia de Datos para la Salud Pública: Aproximaciones y propuestas transversales”, instancia que busca abrir un espacio de diálogo intersectorial sobre estos desafíos.

La actividad es organizada por el Grupo de Ciencia de Datos para la Salud Pública (CDSP), la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la misma casa de estudios y el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), y contará con la participación de autoridades, representantes del sistema de salud, academia, organizaciones internacionales y sector privado.

La jornada contará con palabras de bienvenida de autoridades, entre ellas la rectora de la U. de Chile, Rosa Devés; el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Chile, Giovanni Escalante; y la ministra de Salud, May Chomali, junto a otras autoridades del ámbito sanitario y legislativo.

Position paper

Uno de los hitos del encuentro será la presentación y lanzamiento de un Position Paper, cuyas exposiciones abordarán tres dimensiones clave para el uso de datos en salud pública: ética, gobernanza y apertura y reproducibilidad. Estas serán desarrolladas por René Lagos, coordinador del CDSP; Félix Liberona, subdirector ejecutivo del CENS; y Rafael Castillo, director del Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), respectivamente.

El Position Paper busca aportar a la construcción de un uso más responsable y transparente de los datos en salud pública, en un contexto donde aún no existe una política integral que articule ciencia de datos, ética, gobernanza y reproducibilidad. El documento sostiene que la transformación digital no es solo técnica, sino también social, y que debe orientarse al bien común, la equidad y la protección de derechos, advirtiendo que no habrá salud digital justa sin marcos éticos, gobernanza clara y prácticas reproducibles.

“No se trata solo de contar con más datos, sino de cómo los usamos. Necesitamos fortalecer la gobernanza del ciclo completo del dato, desde su generación hasta su uso en políticas públicas, para asegurar decisiones más justas, transparentes y basadas en evidencia”, señaló Félix Liberona.

Charla magistral y mesa redonda

El programa también incluye una charla magistral a cargo del jefe del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, Jorge Pacheco, quien abordará los avances en el uso y tratamiento de los datos en el sistema de salud chileno.

Además, se realizará la mesa redonda “¿Cómo avanzamos hacia un gobierno de datos ético y reproducible?”, que reunirá a representantes del sector público, académico y de la sociedad civil, entre ellos César Oyarzo, director de Fonasa; Miguel O’Ryan, decano de la Facultad de Medicina de la U. de Chile; Diego Silva, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Salud Pública (Sochisal); Helen Sotomayor, gerente de Sistemas e Innovación Digital de UC Christus; Cecilia Rodríguez, directora ejecutiva de Fundación Me Muevo; y Rafael Araos, subsecretario de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

“Este seminario es una invitación a reflexionar sobre cómo avanzar hacia un uso responsable de los datos en salud, integrando ética, gobernanza y reproducibilidad en la toma de decisiones. Los datos no son neutros y, si no se gestionan con una mirada crítica y pertinente, pueden invisibilizar realidades y profundizar brechas. Por eso, este desafío requiere la participación de actores del sector público y privado, la academia y la sociedad civil”, señaló María Begoña Carroza, académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y coordinadora general del Grupo de Ciencia de Datos para la Salud Pública (CDSP). El seminario se realizará en el Ex Congreso Nacional (Morandé 441) y las inscripciones ya se encuentran disponibles en el siguiente enlace: https://mailchi.mp/cens.cl/seminario.

La actividad cuenta, además, con la colaboración de la Sociedad Chilena de Salud Pública (Sochisal), la Sociedad Chilena de Estadística (Soche), Epiverse-TRACE, el Dirección de Servicios de Información y Bibliotecas de la Universidad de Chile (SISIB), el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) y el Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido (Matronería U. de Chile).

VOCENS: Más allá de la imagen: Devolviendo tiempo al cuidado a través del diagnóstico

VOCENS: Más allá de la imagen: Devolviendo tiempo al cuidado a través del diagnóstico

La tecnología en el ámbito de la salud, especialmente en la imagenología médica, se ha convertido en un elemento esencial para el diagnóstico clínico. En un sistema de salud cada vez más demandante, donde cada segundo cuenta, la tecnología ya no es un extra o un gasto discutible: es necesaria para ofrecer un servicio eficiente y de calidad. Pero, sobre todo, es trascendente para devolver tiempo a los profesionales de la salud, tiempo para enfocarse en lo que realmente importa: el paciente.

Con el fin de conseguir que la medicina sea más eficiente y accesible, no sólo se requiere del talento y dedicación de los profesionales del área, que sigue siendo fundamental, sino también utilizar herramientas tecnológicas que apoyen su labor. Imaginen a un médico con gran habilidad, pero sin los recursos adecuados: su conocimiento se ve limitado, al igual que el de un arquitecto que carece de los materiales necesarios. La tecnología no reemplaza a los especialistas, pero les permite tener una mejor perspectiva, ayudándoles a llegar más lejos y a cometer menos errores en un campo tan complejo como es el cuerpo humano.

En ese sentido, la imagenología médica juega un papel crucial. Métodos como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y la medicina nuclear han avanzado mucho en cuanto a la calidad de las imágenes que producen. Sin embargo, este progreso también ha creado un nuevo desafío, relacionado con la gran cantidad de información que generan esos estudios. Este reto va más allá del volumen, porque implica conexión entre datos, imágenes y especialidades que muchas veces operan de forma aislada. Integrarlos es clave para lograr diagnósticos más ágiles y precisos. 

Actualmente, un solo análisis puede crear miles de imágenes que los radiólogos deben revisar, a menudo bajo presión y con un riesgo de equivocaciones por fatiga. Por tanto, más allá de obtenerlas, también es fundamental transformar la información que aportan en datos útiles. Y estos deben estar organizados, ser claros y encontrarse disponibles en el momento en que se necesiten.

Aquí es donde soluciones avanzadas de visualización se integran dentro de un ecosistema más amplio de diagnóstico conectado. Herramientas como Philips Advanced Visualization Workspace (AVW) permiten que los datos y las imágenes, además de visualizarse, se conviertan en información accionable. Al operar en entornos de trabajo completos, este tipo de plataformas permite a los profesionales evaluar exámenes con herramientas de alta fidelidad, automatizar tareas repetitivas y utilizar algoritmos para detectar, medir y monitorear hallazgos clínicos. Ello mejora la precisión y reduce considerablemente la carga operativa, generando tiempo valioso para los especialistas.

Incorporar este tipo de soluciones en el día a día tiene resultados muy positivos. Primero, disminuye el periodo que toma analizar un estudio. Lo que antes podía llevar largo tiempo, hoy se resuelve con rapidez, liberando capacidad clínica para el cuidado del paciente, que es lo más importante. Además, se mejora la consistencia de las mediciones, algo que puede ser un reto incluso para los radiólogos más experimentados. También se aumenta la seguridad en los diagnósticos al ofrecer datos objetivos que ayudan a dar respuesta más certera a la hipótesis diagnóstica.

Este impacto es aún más significativo cuando se trata de enfermedades complejas. En cardiología, por ejemplo, datos como la fracción de eyección o el volumen ventricular son cruciales para decisiones clave, donde ser precisos no es opcional. En neurología, el seguimiento de lesiones y cambios en estructuras del cerebro en el tiempo es vital para diferenciar diagnósticos y planificar terapias. Y en oncología, es fundamental poder entregar datos certeros de cómo los tumores responden a los tratamientos, presentando los datos de modo que haga un traspaso efectivo al médico tratante.

Una excelente referencia de cómo se ha introducido esta tecnología es la adopción de plataformas de visualización avanzada por parte de diversas instituciones, donde no sólo se ha concebido como una actualización tecnológica, sino como una estrategia para optimizar la capacidad y eficiencia. Este tipo de implementación refleja el valor del diagnóstico integrado, dando la posibilidad a distintos especialistas de acceder a los mismos datos, colaborar en tiempo real y tomar decisiones rápidas, informadas y coordinadas.

Asimismo, cabe destacar que este enfoque permite que usuarios de centros con menor disponibilidad de especialistas, accedan a mejor calidad diagnóstica con profesionales altamente capacitados. Y es que, en la práctica, esto representa esperar menos porque decisiones que antes podían tomar días, ahora se solucionan en horas, lo cual es vital en situaciones críticas como un accidente cerebrovascular o la detección temprana de cáncer.

No obstante, el valor de estas plataformas radica más allá de la tecnología que ofrecen. Uno de sus beneficios es la estandarización de los procesos. Al proporcionar criterios y herramientas coherentes, ayudan a minimizar las diferencias de interpretación entre radiólogos. A veces, dos especialistas pueden mirar el mismo estudio y llegar a conclusiones distintas, no por falta de competencias, sino por variaciones en su experiencia o a veces por simple cansancio. Aquí es donde la tecnología bien implementada puede equilibrar esos criterios, impactando en el resultado sanitario para los pacientes.

De cara al futuro, la transformación digital en salud sigue avanzando a paso veloz. La forma en que los distintos sistemas se integran, cómo se analizan los datos acumulados a lo largo del tiempo y la manera en que se desarrollan modelos con inteligencia artificial está cambiando el escenario drásticamente. La idea de una medicina predictiva, que pueda anticipar enfermedades o prever si un paciente reaccionará bien o mal a un tratamiento, está cada vez más cerca de convertirse en una realidad.

En ese nuevo ambiente, el concepto de diagnóstico integrado cobra un rol central para tener un ecosistema donde imágenes, datos clínicos e inteligencia se conectan a lo largo de toda la ruta del paciente, presentándole al médico la información que requiere para tomar resoluciones informadas. Y estas plataformas de visualización avanzada son más que herramientas de apoyo, dado que juegan un papel relevante dentro de un espectro llamado a integrar los elementos mencionados con información genética y biomarcadores para comprender mejor a cada paciente. La imagenología del futuro no consistirá únicamente en ver estructuras, sino que, además, ayudará a interpretar funciones y anticipar resultados.

El verdadero desafío no es sólo incorporar tecnología, sino integrarla de manera adecuada para generar impacto real. Porque cuando conectamos datos, imágenes e inteligencia a lo largo de toda la atención, mejoramos el diagnóstico y devolvemos tiempo al cuidado, algo que en salud puede marcar la diferencia entre esperar y actuar. 

Por tanto, no basta con tener las mejores aplicaciones, hay que integrarlas de manera estratégica para asegurar que sean de calidad, que el acceso se vuelva equitativo y que exista sostenibilidad a largo plazo. En tanto, la meta social es que estos avances beneficien a la mayor cantidad posible de pacientes, incluyendo a aquellos de áreas remotas o con otras limitaciones. Para ello se requieren políticas adecuadas, renovados modelos de financiamiento y formación continua para los profesionales.

Por último, es importante señalar que cuando la innovación se enfoca en mejorar la vida de las personas, deja de ser únicamente un avance técnico. Se convierte en algo más significativo, que potencia a los médicos para lograr diagnósticos ágiles y precisos, además de democratizar el acceso a la salud y optimizar el resultado del cuidado de los pacientes en general. Ese debería ser el verdadero objetivo de la medicina actual.

Red de Servicios de Salud que Innovan realiza su tercer encuentro en jornada en Rancagua

Red de Servicios de Salud que Innovan realiza su tercer encuentro en jornada en Rancagua

En el marco de la jornada “Salud Inteligente: Jornada Regional de Innovación y Tecnologías en Gestión de Salud”, organizada por el Hospital Dr. Franco Ravera Zunino y el Servicio de Salud O’Higgins, se desarrolló el tercer encuentro de la Red de Servicios de Salud que Innovan, iniciativa impulsada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), a través de su ecosistema ECO-SD, junto al Servicio de Salud Metropolitano Oriente (SSMO).

La instancia reunió a autoridades y referentes de distintos Servicios de Salud del país en el panel “Red Innovación Servicios de Salud de Chile”, donde participó la Directora Ejecutiva (i) de CENS, Alejandra García, junto a Alberto Vargas, Director del Servicio de Salud Metropolitano Oriente; Daniela Griebe, Directora del Servicio de Salud Metropolitano Occidente; Valeria San Martín, Jefa de Salud Digital del Servicio de Salud Talcahuano; y Manuel Herbage, Director (s) del Servicio de Salud Biobío.

Durante el conversatorio, el diálogo se estructuró en torno a cuatro ejes clave. En primer lugar, la visión y el liderazgo, abordando cómo la innovación y la transformación digital han comenzado a ofrecer soluciones concretas a problemáticas históricas del sistema de salud. En segundo lugar, se profundizó en las experiencias y barreras, destacando los desafíos normativos y culturales, así como la necesidad de institucionalizar capacidades de innovación al interior de los Servicios de Salud.

Asimismo, se relevó el valor de la colaboración, destacando que el trabajo en red permite compartir aprendizajes, evitar duplicidades y acelerar la implementación de soluciones. Finalmente, se puso en el centro la experiencia usuaria, enfatizando que la innovación cobra sentido en la medida en que mejora la calidad de vida de pacientes y comunidades.

“Este tercer encuentro refleja cómo, cuando los Servicios de Salud comparten experiencias y trabajan colaborativamente, es posible avanzar de manera más efectiva en la transformación digital del sistema. La innovación no solo requiere tecnología, sino también articulación, aprendizaje conjunto y foco en las personas”, señaló Alejandra García Acevedo, Directora Ejecutiva (i) de CENS.

Una jornada para fortalecer la innovación en salud pública

La jornada “Salud Inteligente: Jornada Regional de Innovación y Tecnologías en Gestión de Salud” estuvo dirigida a representantes de los Servicios de Salud, hospitales, equipos directivos, referentes técnicos y profesionales del Ministerio de Salud, entre otros actores estratégicos del ecosistema público.

A lo largo del encuentro se abordaron, de manera integral, los principales desafíos y oportunidades de la transformación digital en salud. Entre las temáticas destacaron el avance y las aplicaciones de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario, su impacto en la gestión clínica y en la educación médica, así como la necesidad de incorporar una mirada estratégica para implementar innovación en sistemas de salud complejos.

En este contexto, también se generaron espacios de reflexión sobre liderazgo y gestión, destacando especialmente el panel “Mujeres que transforman la gestión en salud”, donde se relevaron experiencias de liderazgo femenino en el sistema público y su rol en la incorporación de innovación y tecnología en la toma de decisiones.

De esta manera, la jornada se consolidó como un espacio de diálogo y aprendizaje que integró distintas miradas —tecnológicas, estratégicas y humanas—, promoviendo el intercambio de experiencias y la articulación entre instituciones para avanzar hacia un sistema de salud más moderno, colaborativo y centrado en las personas.

Interoperabilidad: cinco razones que explican por qué fue el concepto del año en salud digital

Interoperabilidad: cinco razones que explican por qué fue el concepto del año en salud digital

Hace unas semanas, desde CENS impulsamos una encuesta abierta al ecosistema para identificar cuál fue la idea que mejor representó lo vivido en 2025 en materia de salud digital. La interoperabilidad fue la opción más votada. Y su elección no responde a una moda, sino a un proceso que se venía consolidando.

Durante el último año, la conversación dejó de centrarse exclusivamente en la digitalización de procesos aislados y comenzó a enfocarse en algo más estructural: cómo lograr que los sistemas dialoguen entre sí y que la información circule de manera segura, oportuna y estandarizada.

A continuación, cinco razones que explican por qué la interoperabilidad terminó siendo el concepto que marcó el año que pasó.

1. Porque conecta sistemas, datos y personas en todo el sistema de salud

El sistema sanitario chileno está compuesto por múltiples plataformas, establecimientos y niveles de atención. Sin interoperabilidad, cada uno funciona como una isla.

La interoperabilidad permite integrar esos sistemas bajo estándares comunes, facilitando el intercambio de información entre instituciones públicas y privadas, atención primaria, hospitales y otros dispositivos de salud. Pero no solo conecta tecnología: conecta equipos, gestiones y decisiones en torno a las personas.

“Que la interoperabilidad haya sido elegida como el concepto del año demuestra que el ecosistema entendió que la transformación digital no puede desarrollarse de manera fragmentada. Necesitamos sistemas conectados que pongan la información al servicio de decisiones oportunas y coordinadas”, señala Félix Liberona, Subdirector Ejecutivo de CENS.

2. Porque habilita continuidad de atención y decisiones clínicas más seguras

Cuando la información clínica acompaña a una persona a lo largo de su trayectoria en el sistema, se fortalece la continuidad del cuidado.

La interoperabilidad permite acceder a antecedentes relevantes en el momento adecuado, reduciendo riesgos asociados a datos incompletos y apoyando decisiones clínicas más seguras y fundamentadas. En un contexto de alta demanda asistencial, esto no es accesorio: es una condición básica para mejorar la calidad de la atención.

3. Porque reduce barreras, tiempos y duplicidades para equipos y pacientes

Uno de los efectos más visibles de la fragmentación es la repetición innecesaria de exámenes, registros y trámites. Esto impacta tanto en la experiencia de las personas como en la carga de trabajo de los equipos de salud.

Al facilitar el intercambio de datos, la interoperabilidad contribuye a disminuir duplicidades, optimizar tiempos y hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles. En términos concretos, significa menos fricción en los procesos y mayor fluidez en la atención.

4. Porque cuenta con un impulso normativo que ha acelerado su avance

Durante 2025 se consolidaron avances regulatorios que han dado mayor claridad y respaldo al desarrollo de la interoperabilidad en el país. Contar con marcos normativos y lineamientos técnicos no solo ordena el ecosistema, sino que entrega certezas para la implementación y escalabilidad de soluciones.

“La interoperabilidad implica tecnología, pero también estándares, acuerdos y confianza. Los avances regulatorios han sido fundamentales para alinear al ecosistema y avanzar de manera más coordinada”, explica Sonia Espinoza, Líder de Interoperabilidad de CENS.

Este marco ha permitido que el concepto deje de ser una aspiración y se traduzca en iniciativas concretas.

5. Porque pone los datos al servicio de una atención centrada en las personas

Finalmente, la razón más profunda es su impacto en las personas. Cuando los datos pueden compartirse de manera segura y estandarizada, se facilita una atención más integral, continua y centrada en cada paciente.

La interoperabilidad no es un fin en sí mismo. Es un habilitante para mejorar la calidad de la atención, fortalecer la experiencia de quienes interactúan con el sistema y apoyar mejores decisiones en todos los niveles.

Que haya sido reconocida como el concepto del año —a través de una encuesta abierta y participativa— refleja que esta visión ya no pertenece sólo a especialistas, sino que es compartida por un ecosistema cada vez más consolidado.

El desafío ahora es seguir avanzando en su implementación efectiva, medir su impacto y asegurar que su desarrollo beneficie progresivamente a más personas en los distintos niveles de atención. Por todo esto, desde CENS presentamos un especial sobre interoperabilidad, que invitamos a revisar en el newsletter.

Interoperabilidad: el concepto que marcó la salud digital en 2025

Interoperabilidad: el concepto que marcó la salud digital en 2025

La interoperabilidad fue elegida por la comunidad como el concepto que marcó el 2025 en salud digital, en una convocatoria abierta impulsada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), que invitó a personas del ecosistema a identificar la idea que mejor representó el año.

La elección no es casual. Durante 2025, la interoperabilidad dejó de ser solo una aspiración técnica para consolidarse como un habilitante clave de la transformación digital en salud, con impactos directos en la continuidad de la atención, la eficiencia del sistema y la experiencia de las personas.

“Que la interoperabilidad haya sido reconocida como el concepto del año refleja una madurez del ecosistema. Hoy existe una comprensión compartida de que sin intercambio efectivo de datos e información no hay salud digital posible”, señala Félix Liberona, Subdirector Ejecutivo de CENS.

¿Por qué interoperabilidad?

La interoperabilidad permite que distintos sistemas de información en salud se comuniquen de forma segura, oportuna y estandarizada, poniendo los datos al servicio de las personas, los equipos clínicos y la gestión sanitaria. En un contexto de creciente transformación digital, este concepto se volvió central para enfrentar desafíos estructurales como la fragmentación de la información clínica, los tiempos de espera y la continuidad del cuidado.

Durante 2025, el concepto ganó aún más relevancia a partir del avance de marcos normativos, proyectos de alcance nacional y colaboraciones público-privadas que pusieron la interoperabilidad en el centro del debate y la acción.

“La interoperabilidad no es sólo tecnología: implica articular personas, acordar estándares y construir confianza. Los avances que hemos logrado en estas dimensiones explican por qué hoy ocupa un lugar central en la agenda del país”, agrega Sonia Espinoza, Líder de Interoperabilidad de CENS.

Un concepto que proyecta futuro

Que la interoperabilidad haya sido el concepto del 2025 no marca un punto de cierre, sino el inicio de una nueva etapa. Su consolidación anticipa un proceso de profundización, donde el foco estará puesto en la implementación efectiva, la escalabilidad de soluciones y su impacto real en la atención de salud.

Estamos entrando en una fase donde la interoperabilidad deja de ser una promesa y pasa a ser una condición básica del sistema de salud. El desafío ahora es que avance de manera progresiva y que funcione mejor, para todas las personas y en los distintos  niveles de atención”, concluye el Subdirector Ejecutivo de CENS, destacando que desde el Centro continuarán trabajando activamente en el fortalecimiento de la interoperabilidad como eje clave de la transformación digital en salud.

En esa línea, durante marzo CENS presentará un especial sobre interoperabilidad, que abordará avances, desafíos y proyecciones, junto con la mirada de actores clave del ecosistema, reafirmando el compromiso con una salud digital integrada, segura y centrada en las personas. Te invitamos a suscribirte a nuestro Newsletter AQUÍ y a estar atentas y atentos a nuestras redes sociales.

May Chomali, Directora Ejecutiva de CENS, es nombrada Ministra de Salud

May Chomali, Directora Ejecutiva de CENS, es nombrada Ministra de Salud

El martes 20 de enero, el Presidente Electo de la República, José Antonio Kast, presentó al gabinete de ministras y ministros que lo acompañará durante su Gobierno. En la instancia, anunció el nombramiento de la Dra. May Chomali Garib como nueva Ministra de Salud.

En la ceremonia, el Mandatario electo dio a conocer además al resto de las autoridades que integrarán su gabinete ministerial, el cual estará compuesto por profesionales de distintas áreas, con experiencia en el sector público y privado, y que tendrán la responsabilidad de liderar las principales carteras del país durante el próximo período presidencial.

La Dra. Chomali se desempeña como Directora Ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), institución que ha liderado por cinco años con una visión estratégica orientada al fortalecimiento de la transformación digital del sistema de salud, la interoperabilidad y el desarrollo de capacidades en salud digital en Chile y la región.

Sobre May Chomali

May Chomali es médica cirujana, especialista en Salud Pública de la Universidad de Chile y diplomada en gestión de instituciones de salud. Cuenta con más de 30 años de trayectoria en cargos de alta responsabilidad en el sector público y privado. Antes de asumir la Dirección Ejecutiva de CENS, fue subdirectora y directora Médica de Clínica Las Condes, donde lideró el proceso de transformación digital de la institución. Asimismo, ocupó diversos cargos en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente y formó parte de los equipos responsables de la definición de los Objetivos Sanitarios para Chile en los períodos 2010–2020 y 2020–2030.

Durante su gestión en CENS, participó activamente en iniciativas estratégicas para el país y la región, entre ellas como integrante del comité directivo del proyecto Tiempos de Espera Interoperables del Ministerio de Salud; en la definición de la Hoja de Ruta del programa Transforma Salud de CORFO; y en la construcción de la Hoja de Ruta de Salud Digital de República Dominicana 2026–2028. Además, ha sido asesora del Banco Mundial y es miembro del grupo asesor estratégico en transformación digital de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud, el equipo completo extiende sus más sinceras felicitaciones a May Chomali por este importante nombramiento y le desea el mayor de los éxitos en este nuevo desafío. Como CENS, reafirmamos nuestro compromiso con seguir contribuyendo al fortalecimiento del sistema de salud y al avance de la transformación digital del país.