En un escenario de acelerada transformación digital, la protección de los datos personales —y, en particular, de la información vinculada a la salud— se ha consolidado como un desafío prioritario. La conmemoración del Día Internacional de la Protección de Datos Personales invita a reflexionar sobre la necesidad de resguardar este derecho fundamental y de avanzar hacia prácticas responsables en el uso de datos en salud, cumpliendo ética y legalmente con la privacidad de las personas.
Dichos datos se encuentran entre los más sensibles, ya que contienen información sobre diagnósticos, tratamientos, antecedentes clínicos y condiciones de vida de las personas. Su uso indebido, pérdida o exposición no solo puede generar perjuicios a nivel individual, sino también debilitar la confianza de la ciudadanía en los sistemas de salud y en las soluciones digitales que hoy buscan mejorar el acceso, la continuidad del cuidado y la toma de decisiones clínicas.
Privacidad y seguridad: un pilar de la salud digital
Desde una perspectiva técnica y estratégica, la protección de los datos personales en salud debe entenderse como un elemento habilitante de la transformación digital, más allá del mero cumplimiento normativo. En este ámbito, el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) ha desarrollado orientaciones que buscan apoyar a las organizaciones del sector en la adopción de buenas prácticas.
“La protección de los datos personales en salud es fundamental para garantizar la confianza de las personas en los sistemas digitales. Sin confianza, no es posible avanzar hacia una transformación digital sostenible y centrada en las personas”, afirma Félix Liberona, subdirector ejecutivo de CENS, quien además destaca los bienes públicos que el Centro ha elaborado en esta dirección.
Uno de ellos es la Guía de Buenas Prácticas de Privacidad y Seguridad de Datos en Salud, que propone principios como la privacidad desde el diseño, la minimización de datos, la gestión de riesgos, la transparencia y el respeto por los derechos de los titulares de la información. Estos lineamientos permiten fortalecer los controles institucionales y anticiparse a eventuales vulnerabilidades en el tratamiento de datos sensibles.
Asimismo, la guía aborda aspectos clave para una gestión responsable de la información clínica, como la definición de roles y responsabilidades en el tratamiento de datos, la implementación de medidas de seguridad técnicas y organizacionales, la gestión de incidentes y brechas de seguridad, y la importancia de la concientización y capacitación de los equipos que acceden a datos sensibles. Estos elementos permiten a las organizaciones fortalecer su madurez en materia de privacidad y reducir riesgos asociados al tratamiento de datos personales en salud.
Gobernanza de datos: decisiones responsables y uso ético de la información
Junto con la protección técnica, la gestión responsable de los datos requiere de modelos claros de gobernanza que orienten su uso a lo largo de todo el ciclo de vida de la información. En este sentido, la Guía de Gobernanza de Datos en Salud, elaborada por CENSy la Fundación Movimiento Salud, aborda la importancia de definir estructuras, roles y procesos que aseguren coherencia entre la estrategia institucional, el marco normativo y las prácticas operativas.
“Contar con una gobernanza de datos sólida permite asegurar la calidad de la información, mejorar la toma de decisiones y garantizar que los datos se utilicen con un propósito legítimo y transparente, siempre poniendo a las personas en el centro”, explica Liberona.
Una gobernanza robusta no solo contribuye a proteger la información, sino que también habilita su uso para la mejora de políticas públicas, la investigación, la innovación y la continuidad del cuidado, evitando prácticas fragmentadas o discrecionales dentro de las organizaciones de salud.
Un desafío compartido para el sistema de salud
La conmemoración del Día Internacional de la Protección de Datos Personales pone de relieve que la protección de la información en salud es un desafío transversal, que involucra a equipos clínicos, áreas técnicas, directivos, desarrolladores de soluciones digitales, tomadores de decisión y a la ciudadanía.
“Hablar de protección de datos en salud es hablar de un derecho fundamental, consagrado en la Constitución, y por lo tanto de ética y de responsabilidad institucional. Es una conversación que debe estar presente en todos los niveles del sistema”, concluye Félix Liberona.
Cuando la interoperabilidad falla, la información clínica existe, pero no siempre puede compartirse de manera correcta, oportuna y segura entre distintos establecimientos de salud. Esto se traduce en exámenes duplicados, retrasos en diagnósticos y tratamientos, información incompleta y una mayor carga administrativa para los equipos de salud, afectando tanto la eficiencia del sistema como la experiencia de las personas.
“La falta de interoperabilidad no es solo un problema técnico. Tiene consecuencias concretas en la continuidad del cuidado, en la toma de decisiones clínicas y en la calidad de la atención que reciben las personas”, explica Sonia Espinoza, líder del área de Interoperabilidad de CENS.
En los últimos años, Chile ha avanzado en esta materia, impulsando la interoperabilidad de las fichas clínicas, promoviendo el uso de estándares comunes y desarrollando iniciativas que ya permiten el intercambio de información en salud. Sin embargo, este es un proceso progresivo y aún queda camino por recorrer para lograr una integración plena entre todos los sistemas del ecosistema de salud.
Desde CENS, a través de nuestras áreas de Interoperabilidad y Capital Humano, trabajamos para fortalecer estas capacidades, promover el uso de estándares y contribuir a que los sistemas de salud conversen mejor, avanzando hacia una salud digital más integrada, segura y centrada en las personas.
Te invitamos a revisar las siguientes gráficas para entender, de manera simple, por qué la interoperabilidad es clave, qué ocurre cuando no funciona, y cómo su fortalecimiento impacta directamente en la calidad de la atención en salud.
En un país tan diverso como Chile, cada región enfrenta desafíos únicos en el acceso y calidad de la atención sanitaria. La Región de Magallanes, con su vasta extensión y comunidades dispersas, no es la excepción. Sin embargo, es precisamente en este contexto donde la salud digital emerge como una herramienta transformadora que puede acortar distancias y garantizar atención oportuna y de calidad para todos sus habitantes.
El reciente convenio firmado entre el Servicio de Salud Magallanes (SSM) y el CENS es un claro ejemplo del compromiso conjunto por avanzar hacia una atención más eficiente y segura. Este acuerdo no solo busca mejorar la calidad de los registros clínicos y reducir los tiempos de espera, sino también fortalecer la interoperabilidad entre los sistemas de salud, permitiendo un intercambio efectivo de información que es esencial para una atención continua y coordinada.
La implementación de tecnologías digitales en salud no es una tendencia pasajera, sino una necesidad imperante. En regiones como Magallanes, donde las distancias geográficas y las condiciones climáticas pueden dificultar el acceso a especialistas, la telemedicina se presenta como una solución viable y efectiva. Esta herramienta no solo facilita consultas a distancia, sino que también optimiza los recursos disponibles y mejora la calidad de vida de los pacientes.
Además, es fundamental reconocer que la transformación digital en salud requiere de un capital humano capacitado. Por ello, el convenio también contempla la formación de equipos especializados en tecnologías de la información en salud, asegurando que los profesionales estén preparados para liderar este cambio y aprovechar al máximo las herramientas digitales disponibles.
Es importante destacar que, según datos del Servicio de Salud Magallanes, la región ha experimentado avances significativos en infraestructura y equipamiento en los últimos años. Sin embargo, aún persisten desafíos en términos de equidad en el acceso y calidad de la atención, especialmente en zonas rurales y aisladas. La salud digital, en este sentido, se presenta como una estrategia clave para superar estas brechas y garantizar que todos los habitantes de la región reciban atención de calidad, independientemente de su ubicación.
En conclusión, la alianza entre el SSM y el CENS es un paso firme hacia la construcción de un sistema de salud más equitativo, eficiente y accesible en la Región de Magallanes. La salud digital no es solo una herramienta tecnológica, sino una estrategia integral que puede transformar la atención sanitaria en la región, acercando los servicios de salud a quienes más lo necesitan y mejorando la calidad de vida de sus habitantes.
May Chomali
Directora ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud
En un contexto donde la demanda crece y los recursos siguen siendo limitados, los prestadores enfrentan la urgencia de innovar para mejorar la atención y optimizar sus procesos. Para apoyar ese desafío, el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) creó DesafIA-SD, una plataforma digital de innovación que, de manera gratuita, permite a hospitales, CESFAM y servicios de salud levantar, priorizar y resolver colaborativamente problemáticas reales, utilizando herramientas interactivas y apoyadas por inteligencia artificial y facilitando, además, la gestión de la innovación en estas organizaciones.
La plataforma es parte del Ecosistema de Innovación en Salud Digital (ECO-SD), de CENS, y busca fortalecer internamente a los prestadores, conectándolos con startups, universidades y actores públicos y privados para acelerar la búsqueda de soluciones.
“DesafIA-SD nace para dinamizar el ecosistema, pero también para devolver el protagonismo a las instituciones prestadoras, empoderándolas y facilitando que puedan liderar sus propios procesos de innovación con estructura, acompañamiento y herramientas prácticas”, destaca Mair Caro, Líder de Ecosistema del CENS.
Una plataforma única en Chile y Latinoamérica
DesafIA-SD es la única herramienta de su tipo en la región: combina procesos estructurados, IA y acceso gratuito en un mismo espacio digital. Todo el ciclo de innovación —desde la identificación del problema hasta la publicación del desafío— se desarrolla con trazabilidad, transparencia y apoyo metodológico automatizado.
Sus principales funcionalidades permiten:
Levantar problemas desde equipos clínicos y administrativos.
Priorizarlos con criterios estratégicos.
Profundizar en sus causas mediante un proceso guiado.
Generar fichas semi-automatizadas de desafíos.
Publicarlas para recibir propuestas desde startups, universidades y empresas.
Comparar y analizar problemáticas de forma transversal entre instituciones.
Resultados que muestran impacto real
Desde su fase piloto hasta hoy, DesafIA-SD ha demostrado ser una herramienta concreta y efectiva para dinamizar procesos de innovación:
93 problemas creados por equipos clínicos y administrativos.
16 desafíos publicados en la plataforma.
40 postulaciones de solucionadores externos.
2 programas de desafíos ya activos.
Estos números reflejan la creciente adopción de la plataforma, así como la capacidad del ecosistema para articular actores y acelerar la búsqueda de soluciones tecnológicas y colaborativas.
Previo a su lanzamiento, DesafÍA-SD fue piloteada con nueve instituciones —seis hospitales, un CESFAM y dos servicios de salud— donde obtuvo una evaluación de usabilidad de 89/100, destacando su utilidad para visibilizar brechas, ordenar procesos y generar evidencia para la toma de decisiones.
Mirada a futuro: la ruta hacia 2026
El CENS ya proyecta una hoja de ruta ambiciosa: incorporar analítica avanzada para generar reportes nacionales sobre las principales prioridades del sistema y desarrollar nuevos módulos de ideación, pilotaje y evaluación de impacto. El objetivo es convertir DesafIA-SD en una solución integral para la innovación institucional basada en evidencia, colaboración y validación en terreno.
“Hoy más que nunca necesitamos que prestadores, startups y universidades trabajen juntos. DesafIA-SD se convierte entonces en la columna vertebral del ecosistema, permitiendo colaborar, pilotar soluciones y escalar aquellas que realmente generan valor. La invitación es a unirse, participar y construir innovación desde los problemas reales del sistema de salud”, concluye Mair Caro.
El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) presentó el whitepaper del Encuentro de Colaboración en Salud Digital: ECO-SD 2025, un documento que reúne los aprendizajes, impactos y perspectivas de este evento que se consolidó como un punto de encuentro clave para el ecosistema chileno de salud digital.
El encuentro se desarrolló entre el 27 y el 29 de mayo en Santiago, convocando a 577 participantes provenientes de hospitales, universidades, startups, empresas y organismos públicos. En total, 124 organizaciones fueron parte de las jornadas, de las cuales un 16,5% correspondió a regiones fuera de la Metropolitana. El propósito de ECO-SD 2025 fue claro: acelerar la innovación en salud digital a través de la generación de redes de colaboración, el intercambio de conocimiento y la discusión de los principales desafíos del sector.
Resultados
Durante los tres días, se realizaron paneles, talleres y actividades de networking que facilitaron la conexión entre diversos actores y la identificación de oportunidades de colaboración. Según el whitepaper, un 84% de los participantes generó nuevos contactos estratégicos, mientras que se lanzaron dos programas de desafíos de innovación abierta con apoyo económico para la realización de pilotos, además de un desafío orientado a la internacionalización de startups en alianza con representantes del Estado Bávaro.
También se presentaron siete desafíos de innovación abierta, se difundieron 20 posters científicos y se llevó a cabo el primer encuentro nacional de servicios de salud, que reunió a más de 50 representantes del sector público.
El documento también resalta el alto nivel de satisfacción de los asistentes, con un puntaje NPS promedio de 9,67 en las tres jornadas, lo que refleja el valor de las instancias de aprendizaje y colaboración. Además, 26 organizaciones reportaron haber identificado oportunidades de ventas y convenios, lo que confirma al encuentro como un espacio no solo de reflexión y diálogo, sino también de generación de negocios y proyectos concretos.
Impacto posterior al encuentro
Los impactos posteriores al evento fueron igualmente significativos. La encuesta final aplicada a los participantes mostró que el 95% logró contactos estratégicos, 22 organizaciones concretaron acuerdos para la realización de pilotos, 23 sellaron acuerdos de colaboración y 10 reportaron cierres de ventas o contratación de servicios.
El whitepaper dedica también un espacio a reflexionar sobre los aprendizajes clave del encuentro. Entre ellos, se enfatiza que la colaboración es el motor que habilita la innovación, y que la generación de confianza es un prerrequisito indispensable para concretar proyectos conjuntos. Sin embargo, persisten desafíos críticos como la interoperabilidad, la gestión del cambio en las instituciones de salud y la necesidad de fortalecer la cultura compartida del ecosistema. Asimismo, se identificó la importancia de incentivar una mayor participación de prestadores privados, startups y grandes empresas, actores que a menudo mantienen un rol pasivo en este tipo de procesos.
Difusión
En materia de difusión, ECO-SD 2025 logró una amplia visibilidad. El evento tuvo 46 apariciones en medios nacionales y especializados, más de 240 publicaciones en redes sociales que alcanzaron cifras superiores a las 4.200 visualizaciones en algunos casos, y un alcance significativo a través de siete mailings enviados a más de 6.000 contactos, con tasas de apertura promedio de 46,5%.
Finalmente, el documento presenta una serie de recomendaciones estratégicas para el futuro del ecosistema chileno de salud digital. Entre ellas, se propone establecer una agenda anual de colaboración con hitos intermedios, ampliar la participación del sector privado, mejorar la medición del impacto con indicadores más específicos —como el escalamiento de pilotos— y consolidar a ECO-SD como la plataforma que sustente estas iniciativas a largo plazo.