Mar 17, 2026
Mientras el debate público suele concentrarse en las falencias de lo que podemos ver, poco se dice sobre un avance estructural que puede marcar una diferencia real en algo que es invisible, pero que tiene un impacto positivo en los sistemas: la interoperabilidad.
Como en otras áreas, en salud, la falta de comunicación entre los sistemas ha sido, por años, una de las principales barreras para una atención oportuna, continua y eficiente. Sistemas aislados, exámenes duplicados, información clínica fragmentada y decisiones tomadas sin toda la información disponible forman parte de una realidad que impacta negativamente a pacientes y equipos de salud.
El Ministerio de Salud ha avanzado en los últimos años muy decididamente en esta materia, y no cabe duda de que la actualización de la Norma Técnica de Interoperabilidad, en el contexto de la transformación digital del Estado, no es un detalle administrativo: es una señal política y técnica muy relevante para la administración pública.
Sin embargo, el verdadero desafío es la implementación. La interoperabilidad no se resuelve sólo con decretos, ni con tecnología: se necesitan personas formadas, coordinaciones entre instituciones y voluntad para cambiar prácticas arraigadas. Valorar este avance implica también exigir que se traduzca en resultados concretos para el bienestar de las personas.
Chile no puede seguir postergando una gestión basada en información en todas las áreas, y en especial en salud. Esta actualización normativa abre una oportunidad que no debe desperdiciarse. Hagamos que lo invisible sea importante, y que nos permita mejorar los resultados de salud.
Félix Liberona Durán
Subdirector Ejecutivo
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS)
Oct 26, 2025
En un país tan diverso como Chile, cada región enfrenta desafíos únicos en el acceso y calidad de la atención sanitaria. La Región de Magallanes, con su vasta extensión y comunidades dispersas, no es la excepción. Sin embargo, es precisamente en este contexto donde la salud digital emerge como una herramienta transformadora que puede acortar distancias y garantizar atención oportuna y de calidad para todos sus habitantes.
El reciente convenio firmado entre el Servicio de Salud Magallanes (SSM) y el CENS es un claro ejemplo del compromiso conjunto por avanzar hacia una atención más eficiente y segura. Este acuerdo no solo busca mejorar la calidad de los registros clínicos y reducir los tiempos de espera, sino también fortalecer la interoperabilidad entre los sistemas de salud, permitiendo un intercambio efectivo de información que es esencial para una atención continua y coordinada.
La implementación de tecnologías digitales en salud no es una tendencia pasajera, sino una necesidad imperante. En regiones como Magallanes, donde las distancias geográficas y las condiciones climáticas pueden dificultar el acceso a especialistas, la telemedicina se presenta como una solución viable y efectiva. Esta herramienta no solo facilita consultas a distancia, sino que también optimiza los recursos disponibles y mejora la calidad de vida de los pacientes.
Además, es fundamental reconocer que la transformación digital en salud requiere de un capital humano capacitado. Por ello, el convenio también contempla la formación de equipos especializados en tecnologías de la información en salud, asegurando que los profesionales estén preparados para liderar este cambio y aprovechar al máximo las herramientas digitales disponibles.
Es importante destacar que, según datos del Servicio de Salud Magallanes, la región ha experimentado avances significativos en infraestructura y equipamiento en los últimos años. Sin embargo, aún persisten desafíos en términos de equidad en el acceso y calidad de la atención, especialmente en zonas rurales y aisladas. La salud digital, en este sentido, se presenta como una estrategia clave para superar estas brechas y garantizar que todos los habitantes de la región reciban atención de calidad, independientemente de su ubicación.
En conclusión, la alianza entre el SSM y el CENS es un paso firme hacia la construcción de un sistema de salud más equitativo, eficiente y accesible en la Región de Magallanes. La salud digital no es solo una herramienta tecnológica, sino una estrategia integral que puede transformar la atención sanitaria en la región, acercando los servicios de salud a quienes más lo necesitan y mejorando la calidad de vida de sus habitantes.
May Chomali
Directora ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud
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Ene 6, 2026
Señor Director:
El proceso de admisión universitaria 2026 nos recuerda una cosa: la transformación digital del sistema de salud se trata de personas, no solo de tecnología. El éxito de cada innovación, cada plataforma de telemedicina, cada iniciativa de interoperabilidad depende de profesionales y técnicos capacitados que sepan desarrollar, implementar y adoptar la tecnología correctamente.
Sin embargo, existe un obstáculo crítico: el déficit de personas con las competencias necesarias en estos temas. Estudios regionales proyectan que América Latina y el Caribe requerirán 2,5 millones de profesionales especializados en TIC adicionales para 2028, y en Chile ya hay al menos 6.000 vacantes en áreas clave como ciberseguridad, tratamiento de datos y desarrollo. Esta brecha amenaza con ralentizar la digitalización del sistema sanitario y limitar su impacto en la calidad de la atención.
Desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) hemos trabajado en definir competencias, certificar perfiles y elevar estándares, pero insistimos: sin una estrategia nacional que integre formación, certificación y condiciones laborales que permitan atraer y retener talento, los avances tecnológicos no se traducirán en mejoras reales para las personas.
Invertir en capital humano es tan urgente como invertir en infraestructura. Formar talento humano en entornos adecuados, con información de calidad y marcos claros de competencias, garantiza que las herramientas digitales se utilicen de manera segura, eficiente y confiable. Capacitar a equipos clínicos y técnicos bajo estándares sólidos asegura que la innovación tecnológica realmente mejore la atención y la experiencia de los pacientes.
El futuro de la salud depende tanto de la tecnología como de quienes la usan. Preparar a los profesionales con criterios rigurosos es el primer paso para que la digitalización sea un verdadero motor de cambio y no solo un conjunto de herramientas sin impacto real. La formación en salud digital no es un lujo: es una necesidad urgente para construir un sistema de salud moderno, seguro y equitativo.
May Chomali
Directora Ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud
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Nov 3, 2025
Si queremos un sistema de salud más justo, equitativo y cercano a las personas, la salud digital debe ocupar un lugar central en las propuestas de quienes aspiran a gobernar el país.
Chile tiene la oportunidad de dar un salto transformador. Contamos con avances importantes, casos de éxito muy relevantes, capacidades instaladas y un ecosistema que se ha mostrado dispuesto a colaborar. Sin embargo, para consolidar este camino se necesita algo más: voluntad política, mirada de largo plazo y la decisión de instalar como ejes temas como la interoperabilidad de los datos clínicos, la calidad y seguridad de las soluciones tecnológicas, la formación en competencias digitales, el impulso a la innovación y una infraestructura robusta que permita sostener el cambio.
En este sentido, valoramos la participación de los candidatos y candidatas presidenciales en el reciente Summit País Digital, que refleja su interés por la digitalización. Su presencia abrió un espacio relevante para discutir el rol de la transformación digital en el desarrollo del país, donde la salud debe ocupar un lugar prioritario. Confiamos en que este diálogo se traduzca en propuestas concretas y en un programa de gobierno que incorpore de manera decidida la salud digital como política de Estado.
Porque un país que quiere progresar necesita garantizar una atención integrada, segura y de calidad. Y en esa misión, la tecnología no es un accesorio: es una herramienta estratégica para responder a las necesidades de la ciudadanía y mejorar su calidad de vida.
May Chomali
Directora Ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS)
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Oct 25, 2025
En el marco de la transformación digital del sistema de salud en Chile, es fundamental que la telemedicina se practique bajo estándares claros de seguridad y calidad. La atención a distancia ha demostrado ser una herramienta clave para acercar servicios a zonas rurales y aisladas, reducir tiempos de espera y garantizar la continuidad de los cuidados, especialmente para pacientes con enfermedades crónicas o necesidades complejas. Sin embargo, estos beneficios solo se concretan de manera segura si las plataformas utilizadas cuentan con certificaciones que aseguren su capacidad de comunicarse con otros sistemas (interoperabilidad), la protección de los datos personales y confiabilidad en la atención, y que además estén alineadas con las normativas nacionales vigentes y estándares internacionales.
El uso de soluciones no certificadas abre la puerta a riesgos importantes, como la exposición indebida de información sensible, errores en la emisión de licencias médicas electrónicas, descoordinación entre niveles de atención y posibles fallas en el registro clínico, son solo algunos de los problemas que podrían afectar directamente la seguridad del paciente. El uso de plataformas certificadas fortalece la confianza de la ciudadanía en la telemedicina y en el sistema de salud, lo que facilita la adopción masiva de servicios digitales capaces de mejorar la eficiencia, seguridad y cobertura de la atención.
La certificación no solo garantiza cumplimiento técnico y clínico, sino que también debe reflejar la adaptación a nuevas normativas y estándares actualizados, como la Ley de Telemedicina (21.541), la Ley de Derechos y Deberes del Paciente (20.584), la Ley de Protección de Datos Personales (21.719), la Ley de Interoperabilidad (21.668), la Ley de Ciberseguridad (21.663), y normas técnicas como la ISO 25010, ISO 13131 y la ISO 27001. Este alineamiento asegura que la telemedicina no solo cumpla con la regulación vigente, sino que también esté preparada para futuras exigencias del ecosistema de salud digital.
Por ello, la certificación en telemedicina no es un mero trámite: es la diferencia entre altos o bajos niveles de confianza y riesgo. Exigir estándares claros, actualizados y alineados con la normativa no es opcional, sino un deber ético aplicado a la salud digital. Solo con reglas definidas, plataformas confiables y una supervisión efectiva podremos asegurar que la tecnología sirva al propósito que nos convoca: cuidar mejor, sin importar la distancia.
Eric Rojas
Líder de Calidad del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) y académico PUC.
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Sep 22, 2025
Señor Director:
Recientemente se conmemoró el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, una fecha que nos recuerda la urgencia de avanzar en acciones concretas que protejan a quienes confían en nuestro sistema de salud. La salud digital y todo lo que esto implica son herramientas poderosas y, si bien se han registrado avances en esta administración, aún queda bastante camino por recorrer.
Para garantizar atención continua y de calidad, los datos clínicos deben ser confiables, seguros y compartidos de manera ágil. La seguridad del paciente exige un compromiso sostenido: invertir en salud digital, en la formación de las personas, asegurando tecnologías robustas y la aplicación de estándares y buenas prácticas en todo el sistema. Esto no es opcional, es crítico para mejorar la atención de salud de las personas.
May Chomali
Directora ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS)
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