VOCENS: Medicina del futuro presente: el desafío para el uso de IA de forma ética y con las personas al centro
Jun 30, 2026
En esta quinta edición de la sección VOCENS: Voces y Opiniones —donde referentes del sector entregan su visión sobre temas contingentes en salud digital—, la Dra. Francisca Crispi, presidenta del Colegio Médico Santiago, aborda el impacto de la inteligencia artificial en la medicina y los desafíos que plantea para los sistemas de salud. Desde una mirada ética y centrada en las personas, la autora sostiene que la IA debe fortalecer el criterio clínico y el trabajo de los equipos de salud, sin perder de vista que la confianza, la empatía y la relación humana seguirán siendo el núcleo insustituible de la atención médica.

Hace apenas un año, la inteligencia artificial era un término reservado para genios digitales. Hoy la llevamos en el bolsillo: chatbots utilizados como terapeutas, relojes que alertan sobre un infarto y revisiones sistemáticas de evidencia en instantes. La medicina vive una transformación vertiginosa, mientras buena parte de quienes ejercemos la profesión seguimos siendo espectadores de ese cambio.

Esta cuarta revolución industrial es distinta a las anteriores: no amplifica la fuerza física, sino el conocimiento mismo, y obliga a preguntarnos qué parte de la medicina sigue siendo insustituiblemente humana. Desde Hipócrates, esta profesión se define no solo por lo que el médico sabe, sino por lo que hace con ese saber frente a otro ser humano que sufre. Por tanto, la verdadera contribución de la IA no debería medirse por cuánto automatiza, sino por cuánto fortalece el criterio clínico de quien la usa.

Los riesgos ya están sobre la mesa: datos expuestos a aplicaciones que no comprendemos del todo y decisiones delegadas a algoritmos que nadie sabe explicar, lo que erosiona la confianza del paciente, el corazón de la medicina. A esto se suma una paradoja local: la IA requiere datos, pero buena parte de nuestro sistema de salud sigue siendo análogo, con planillas paralelas que nadie diseñó y todos usan.

Por otro lado, el sistema de salud enfrenta desafíos de gran magnitud: para 2050, uno de cada tres chilenos tendrá más de 60 años, con una creciente comorbilidad. En simple, no hay forma de enfrentar esa carga asistencial solo con más médicos, y la IA en ese entonces deja de ser una moda para volverse una necesidad sanitaria. Con un buen uso, la IA nos permitirá amplificar la acción del sistema de salud, apoyando la gestión, generando información para la toma de decisiones y potenciando la acción de los profesionales de la salud. 

En vista de estos desafíos, a fines de mayo desde el Colegio Médico Santiago convocamos el Congreso Medicina del Futuro Presente 2026, que reunió a más de 900 asistentes y cerró con la “Declaración de SantIAgo“: 10 principios y 10 medidas para una IA en salud ética y centrada en las personas. Un espacio inédito de formación y reflexión sobre estas transformaciones. 

Además, esta instancia dio cuenta de la relevancia de la colaboración. El propio congreso nació de una articulación entre instituciones —como Colmed Santiago, CENS, la Fundación Encuentros del Futuro, el Ministerio de Salud, servicios de salud y universidades—. Esa misma lógica de vinculación, debe trasladarse a la implementación de la IA en salud: estandarizar datos entre la red pública y privada y construir puentes entre quienes desarrollan tecnología y quienes la usan en la consulta.

La transformación de la medicina no puede delegarse a la industria, a los ingenieros o a los algoritmos. Es tarea del gremio médico ser protagonista del cambio, no espectador. Porque al final del día, cuando estemos enfermos y con miedo, no querremos un algoritmo, sino otro ser humano que escuche y acompañe. Ese encuentro, ninguna tecnología lo reemplazará, y defenderlo es hoy, más que nunca, defender la medicina misma.

Dra. Francisca Crispi

Presidenta Colmed Santiago. MSc Health, Population and Society (LSE). PhD (c) en Salud Pública (U. de Chile).