May Chomali: “Chile no resolverá sus desafíos en salud si no continúa avanzando en interoperabilidad y transformación digital”
Ene 05, 2026
A cinco años de asumir la Dirección Ejecutiva de CENS, May Chomali reflexiona sobre los avances de Chile en salud digital —entre ellos, la aprobación de la Ley de Interoperabilidad de las Fichas Clínicas—, y sobre la importancia de dar continuidad a una agenda que resulta clave para modernizar el sistema sanitario y responder a desafíos estructurales, como lo son los tiempos de espera. “La tecnología sólo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas y ayuda a construir un sistema más digno y más eficiente”, señala.

“El tiempo ha pasado volando. Para estos temas, cinco años es poco, pero han sido de transformaciones bien profundas”, comenta May Chomali, Directora Ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud, al mirar hacia atrás. El pasado 15 de diciembre de 2025 cumplió cinco años liderando el Centro, periodo en el que CENS se ha consolidado como un referente técnico en interoperabilidad, calidad, innovación y estándares en salud digital.

Cuando asumió, el país atravesaba un escenario especialmente complejo, marcado por la pandemia, donde la salud digital pasó de ser un desafío de mediano plazo a una necesidad urgente. Hoy, tras años de trabajo articulado con instituciones públicas y privadas, Chile cuenta con avances concretos; entre ellos, la aprobación  de la Ley de Interoperabilidad de las Fichas Clínicas y la de telemedicina marcan un hito que abre el camino para integrar información de manera segura entre distintos niveles de atención.

Para Chomali, el momento actual es clave: “Hemos avanzado mucho, pero este tipo de transformaciones no se sostienen solas. Requieren de convicción, que la salud digital sea parte estructural del sistema de salud y de esfuerzos sostenidos en el tiempo en una  visión de largo plazo”.

–May, ya son cinco años al mando del CENS. ¿Cómo describiría este periodo y el impacto del Centro?

Han sido años con desafíos enormes, pero también con muchas satisfacciones. Asumí en un contexto crítico y eso nos obligó a priorizar, a tomar decisiones rápidas y a fortalecer áreas que hoy son fundamentales, como la interoperabilidad y la calidad.

También pusimos mucho énfasis en la innovación y en la formación de capital humano, porque nada de esto ocurre sin las personas. Creo que hoy el ecosistema reconoce el rol técnico de CENS y, lo más importante, estamos viendo cómo ese trabajo se traduce en mejoras concretas para personas, sistemas e instituciones.

–¿Cuáles han sido los mayores desafíos de su gestión? 

Sin duda, articular a actores que históricamente han trabajado de manera fragmentada. La transformación digital en salud no depende de una sola institución: requiere coordinación permanente entre ministerios, servicios de salud, hospitales, proveedores tecnológicos, academia y desarrolladores.

Otro desafío ha sido el cambio cultural. La transformación digital implica modificar prácticas, procesos y formas de trabajar que llevan años instaladas. Hemos avanzado, pero todavía necesitamos acelerar ese cambio.

–¿Qué avances destacaría en salud digital durante estos años?

En el ámbito normativo, el avance en interoperabilidad. La aprobación del marco normativo y el desarrollo de la Ley de Interoperabilidad de las Fichas Clínicas son pasos concretos hacia un sistema donde la información pueda fluir de manera segura y útil entre prestadores.

A eso se suma el fortalecimiento de la calidad en los servicios digitales, algo clave para generar confianza tanto en los equipos de salud como en las personas. Estos avances no son abstractos: son fundamentales para mejorar la continuidad del cuidado y la eficiencia del sistema.

–¿Por qué la salud digital es hoy una necesidad para el país?

Porque muchos de los problemas estructurales del sistema no se pueden entender bien y, por ende, actuar en consecuencia, sin información oportuna y de calidad. No es posible gestionar mejor los tiempos de espera, mejorar la continuidad del cuidado o avanzar en integración público-privada si los datos no nos acompañan en tiempo y forma.

La salud digital no es un complemento. Es una modalidad de atención que puede generar mejoras profundas, que impactan positivamente en la experiencia de las personas y en el trabajo de los equipos de salud.

–¿Cuáles son hoy los principales retos para la transformación digital del sistema sanitario chileno?

El más urgente es avanzar en interoperabilidad, agregando nuevos casos de uso, priorizados. El segundo gran desafío es fortalecer las competencias digitales de la población y  los trabajadores de la salud en todos los niveles. La adopción de la salud digital  sólo funciona bien cuando quienes la usan entienden su valor, para lo cual hay que  prepararlos  y acompañarlos.

Y, finalmente, avanzar hacia modelos de financiamiento que incentiven la adopción de soluciones digitales que realmente generen impacto. Todo esto requiere voluntad y trabajo sostenido en el tiempo.

–¿Qué proyecciones tiene CENS para los próximos años?

Nuestro foco seguirá siendo el mismo: acompañar técnicamente al país en este proceso de transformación junto con promover la innovación, los estándares de calidad e interoperabilidad. CENS tiene un compromiso con el sector  de salud y con las personas, más allá de los contextos. La meta es clara y compartida: avanzar hacia un sistema de salud más conectado, más eficiente y verdaderamente centrado en las personas.