Cuando la interoperabilidad falla, la información clínica existe, pero no siempre puede compartirse de manera correcta, oportuna y segura entre distintos establecimientos de salud. Esto se traduce en exámenes duplicados, retrasos en diagnósticos y tratamientos, información incompleta y una mayor carga administrativa para los equipos de salud, afectando tanto la eficiencia del sistema como la experiencia de las personas.
“La falta de interoperabilidad no es solo un problema técnico. Tiene consecuencias concretas en la continuidad del cuidado, en la toma de decisiones clínicas y en la calidad de la atención que reciben las personas”, explica Sonia Espinoza, líder del área de Interoperabilidad de CENS.
En los últimos años, Chile ha avanzado en esta materia, impulsando la interoperabilidad de las fichas clínicas, promoviendo el uso de estándares comunes y desarrollando iniciativas que ya permiten el intercambio de información en salud. Sin embargo, este es un proceso progresivo y aún queda camino por recorrer para lograr una integración plena entre todos los sistemas del ecosistema de salud.
Desde CENS, a través de nuestras áreas de Interoperabilidad y Capital Humano, trabajamos para fortalecer estas capacidades, promover el uso de estándares y contribuir a que los sistemas de salud conversen mejor, avanzando hacia una salud digital más integrada, segura y centrada en las personas.
Te invitamos a revisar las siguientes gráficas para entender, de manera simple, por qué la interoperabilidad es clave, qué ocurre cuando no funciona, y cómo su fortalecimiento impacta directamente en la calidad de la atención en salud.






