Olvidar un examen, tener que repetirlo, volver a contar la misma historia en cada consulta o enfrentar demoras porque la información no está disponible son situaciones más comunes de lo que parecen. Son experiencias que generan frustración, retrasan la atención y, muchas veces, afectan la calidad de los cuidados.
Detrás de estas situaciones hay un desafío clave: la información en salud no siempre acompaña a las personas a lo largo de su recorrido. Cuando los sistemas no están conectados, la atención se fragmenta y los equipos de salud deben tomar decisiones sin contar con todos los antecedentes necesarios.
La interoperabilidad busca justamente cambiar esto. Permite que la información clínica esté disponible cuando y donde se necesita, facilitando una atención más continua, oportuna y segura, y reduciendo la carga para las personas.
“La interoperabilidad permite que los equipos de salud cuenten con una visión más completa de la historia clínica de las personas, lo que mejora la toma de decisiones, reduce riesgos y contribuye a una atención más eficiente y centrada en las personas”, señala Sonia Espinoza, líder del área de Interoperabilidad de CENS.
Desde CENS, a través de sus áreas de Interoperabilidad y Capital Humano, se trabaja de manera continua para apoyar este camino, fortaleciendo capacidades, promoviendo buenas prácticas y contribuyendo a que los sistemas de salud conversen mejor, siempre con el foco puesto en mejorar la atención y la experiencia de las personas.
A través de las siguientes gráficas, te invitamos a reconocer estas situaciones y a entender, de manera simple, cómo la interoperabilidad puede hacer una diferencia concreta en la experiencia de atención: menos trámites, menos repeticiones y más foco en el cuidado de las personas.






