“Señor Director:
En un sistema de salud cada vez más complejo y fragmentado, la interoperabilidad de los registros clínicos no puede seguir siendo vista solo como una mejora tecnológica. Es un derecho laboral básico para los profesionales de la salud y una condición indispensable para una atención segura y de calidad. Cuando los sistemas no se comunican entre sí, se genera sobrecarga administrativa, estrés, duplicación de tareas y riesgos evitables para pacientes y equipos clínicos. Un médico sin acceso al historial completo de su paciente enfrenta una toma de decisiones más incierta, con consecuencias que pueden ser graves tanto a nivel clínico, como legal y emocional.
Hoy, cerca del 30% del tiempo clínico se pierde en tareas repetitivas que podrían automatizarse mediante la interoperabilidad, liberando tiempo valioso para lo esencial: el cuidado de las personas.
La interoperabilidad no es un gasto; es una inversión urgente en la sostenibilidad del sistema de salud y en la protección de quienes lo sostienen día a día”.
May Chomali G.
Directora ejecutiva
Centro Nacional en Sistemas de Innovación en Salud (CENS)
